Por qué el Papa Francisco ha añadido 3 nuevas letanías y qué significan
Las cofradías de la Virgen de la Capilla
Pastiras y chirris iban delante de las camareras de la Virgen, mujeres, esposas de los miembros de la junta de Gobierno, vistiendo la mantilla española, formando presidencia en el cortejo, representaban a los jaeneros e iban como guardianes de la que es nuestra Madre espiritual.
Bella estampa que hoy la vemos tan reducida que me permito sugerir a la Cofradía que fomente, que haga el esfuerzo jaenero, cofrade y mariano por restablecer aquella Corte y dé el sitio que le corresponde en el cortejo para mayor exaltación de la Virgen de la Capilla.
La Madrecita y el indígena
Sin embargo, parte de la población indígena, de un grupo rival de aquel al que pertenecían los promotoresde la cofradía, pusieron la condición de que no se usara la imagen de Francisco. Ante este último golpe, el aspirante a escultor decidió venderla en otro lugar.
La Señora Alcaldesa
Madre de la Vida y la Familia
La Virgen que vió Lepanto
Santa María de la Almudena

Fuente: Alfa & Omega
Se dice que en los arrabales del primitivo poblado de Madrid, que los musulmanes llamaban Magerit, y más concretamente en la Cuesta de la Vega, se daba culto a la Virgen en una pequeña iglesia allí situada y denominada Santa María de la Vega. Era una advocación muy conocida y venerada. Con frecuencia, a este respecto, se cita una carta que había escrito san Ildefonso (+667) a un canónigo de Zaragoza diciéndole que, cuando pasara por Madrid, «se acordara de que, en su vega, hay una devota imagen de Nuestra Señora, llamada la Virgen de la Vega».
La imagen de la Virgen aparecida fue entronizada por el arzobispo de Toledo en el altar mayor de la recién cristianizada mezquita, ya iglesia de Santa María, situada al comienzo de la referida Cuesta de la Vega, en la confluencia de las hoy calles Mayor y Bailén. El rey quiso añadir al nombre de la Virgen la realeza: se llamaría para siempre Santa María la Real de la Almudena, Patrona de Madrid por voluntad de su pueblo y de su rey. La misma tradición nos dice que ya en el siglo XIII así se consideraba. Consta, además, que el templo de Santa María fue visitado por los Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II y sucesivos soberanos.
Virgen de Zapopán
Imagen vestida actual
Fr. Antonio de Segovia (1486-1570)
Imagen originalNo es una obra de arte, pero impresiona por su majestad y realeza; admira su semblante y la expresión de su rostro: a veces sombría, a veces seria, a veces risueña, según la luz ambiente.
En 1992 la imagen fue sometida a una prolija restauración, proceso que permitió concluir que jamás había sido restaurada, sino que sólo había sufrido varios cuidadosos retoques con el correr de los siglos; todas las fallas fueron tapadas con pasta de maíz tomada de antiguas imágenes para que el resultado final fuera excelente.Declarada en 1734 Patrona de Guadalajara contra tempestades, rayos y epidemias, no será hasta 1919 que Pío XII la coronará como Reina de Jalisco.
Las imágenes de la Patrona de Cadiz
En 1596 la imagen original titular de los morenos, padeció los ultrajes de los invasores angloholandeses cuando el sitio y saqueo de la ciudad de Cádiz. La imagen fue arrastrada por las calles y también sufrió cuchilladas y quemaduras en distintas partes del cuerpo. Totalmente desmembrada fue arrojada en un lugar que se conocía como El Boquete. Pero una colonia católica de ingleses la recogieron y fue llevada a las islas británicas. Es la famosa "Lady Vulnerata".
La imagen destruida durante la Guerra CivilLa intervención sin dudas milagrosa de la Sma. Virgen del Rosario en las epidemias de 1681 y 1730, y en el terremoto de Lisboa, motivó que el Ayuntamiento la nombrara Patrona y Protectora de la Ciudad de Cádiz, patronazgo que Pío IX ratificó mediante Bula del 25 de junio de 1867.
La Rubia de GrandaEl 11 de mayo de 1931 un grupo de exaltados incendiaron el Templo y el Convento, y los dominicos, antes de huir, pudieron rescatar el Santísimo Sacramento y lo que quedaba de la imagen de la Virgen: las manos y el Niño Jesús.
Una reproducción fotográfica colocada en el altar y capilla de la Coronación de Nuestra Señora, en la Catedral Vieja, vino a sustituir el hueco dejado por la Patrona en su templo conventual.
Pronto se repuso la talla por medio del encargo que realizaron un grupo de gaditanos devotos de la Virgen al escultor y sacerdote Félix Granda y Buylla. El 23 de diciembre de 1933 se volvieron a abrir las puertas del templo dominico restaurado. Una nota de prensa muy escueta decía: "...se ofrece en la hornacina una imagen de la Santísima Virgen del Rosario, cuyas manos y el Niño Jesús que sostiene en ellas, pertenecen a la imagen destruida".
Granda realizó una versión muy libre y muy hermosa de la Virgen, sin ajustarse a los rasgos de la desaparecida. Según refieren algunos testigos, el rostro de esta Virgen era muy parecido al de una de las damas que fueron a encargarle el trabajo. La imagen no fue del agrado de los gaditanos, que la llamaban "la rubia de Granda" por el color de sus cabellos y sus ojos azules. En 1943 se retiró del culto y ha estado durante muchos años en una habitación próxima al camarín en que actualmente se aloja la Patrona; actualmente se desconoce su paradero.
La PatronaLa imagen procesiona dos veces al año: en la festividad del Corpus Christi y en el día de su onomástica, el 7 de octubre; viene precedida de una novena y una multitudinaria ofrenda floral. Durante estos actos, el pueblo canta los gozos que el Beato Fray Diego de Cádiz le dedicó:
a la que es de Dios Sagrario;
Señora, por tu Rosario,
logre yo mi salvación.
La Galeona, que se quemó en 1931Eran varias las esculturas galeonas en la carrera de Indias, pero ésta de Santo Domingo ha sido objeto de particular historia en esa tradición religiosa naval. Han quedado registrado pintorescos detalles de los actos y procesiones a que daba lugar el embarque y desembarque de esta imagen de Nuestra Señora del Rosario en la flota de Nueva España. Durante su tiempo de permanencia en Cádiz, la imagen de La Galeona quedaba colocada en la capilla del Tercio de Galeones, en la misma iglesia dominicana.
También el cuerpo de la primitiva Galeona se quemó en 1931 el mismo día que la Patrona. Pero, inexplicablemente, quedó de ella la cabeza y el Niño Jesús. Más tarde el Niño fue robado, pero el ladrón, al enterarse que iban a reconstruir la imagen de la Virgen, se arrepintió y lo devolvió secretamente. En 1945, por encargo de los padres dominicos, el escultor gaditano D. Juan Luis Vassallo Parodi esculpió una nueva imagen conservando en su interior, a modo de reliquia, el leño quemado de su primer cuerpo y colocado de nuevo el Niño Jesús en el brazo izquierdo de la Virgen. Y así, en la imagen que hoy vemos, la cabeza de la Madre y el Niño son de la primera Galeona, y el cuerpo, una perfecta reconstrucción del anterior.
Virgen del Rosario de Agua Santa

La fundación de Baños se remonta al año 1570, pocos años antes de la fundación de Quito, cuando los misioneros dominicos recorrían la región evangelizando los centros de Ambato, Pelileo, Patate y Canelos. En Baños construyeron un centro de acogida para los misioneros que bajaban a la región amazónica o regresaban de ella. En los comienzos erigieron una capillita con muros de "guadua" y techo cubierto de paja, donde se veneraba una estatua de la Santísima Virgen de Monserrat. Más abajo surgía la "ermita" de la Virgen de Agua Santa.
Un relato histórico informa que una noche el sacristán de la iglesia de Baños vio a una pequeña estatua de la Virgen cernerse en el aire, acompañada por dos bellísimos jóvenes, y bajar a pies de un manantial que brotaba de la montaña.
El hecho se repitió varias veces; por eso el párroco y la gente del lugar se reunieron en la capillita para suplicar a la Santísima Virgen que les manifestara claramente sus intenciones.
La noche siguiente la Virgen apareció al sacerdote pidiéndole la erección de una capilla junto al manantial, prometiendo la curación a los leprosos que se bañarán con fe en aquellas aguas. El mando fue ejecutado minuciosamente, pero cuando llegó el momento de trasladar la imagen al nuevo templo, el párroco y la gente constataron que había misteriosamente desaparecido.
Pasaron dos meses sin que nadie reclamara el cajón. Por lo tanto, el párroco decidió abrirlo en presencia de algunos testigos. Con su gran maravilla descubrieron la estatua de la Virgen venerada actualmente en el santuario de Baños. Desde aquel momento la imagen de "Nuestra Señora del Rosario de Agua Santa de Baños" se convirtió en una de las más veneradas en el Ecuador y en otros países latinoamericanos. La construcción de la actual basílica, comenzada por el dominico flamenco P. Tomás Cornelio Alflants a finales del siglo pasado, fue completada en 1929.
Un breve del Papa Pío XII en 1957 declaraba a la Virgen de Agua Santa de Baños "patrona principal de las misiones del oriente ecuatoriano". En 1959, el Cardenal Arzobispo de Quito, Carlos M. de la Torre, coronaba solemnemente la estatua de la Virgen con la presencia del Presidente de la República, Dr. Camilo Ponce, quien ofreció a la Madre de Dios el bastón presidencial invocando su patrocinio sobre el Ecuador.
En la basílica podemos admirar numerosos lienzos que ilustran la historia del Santuario y los milagros más conocidos obrados por la Santísima Virgen. Numerosísimos son los peregrinos, provenientes de todas partes del Ecuador y de otros países, que visitan el santuario.
La Reina de Gibraltar

Desde entonces, se han organizado una serie de actos culturales, sociales y religiosos que culminarán el próximo 5 de mayo con una misa multitudinaria junto al santuario. Será oficiada en latín, inglés, español, alemán e italiano y contará con la asistencia del cardenal José Saraiva Martins en representación del Vaticano; del Arzobispo de Madrid, Card. Rouco Valera; del de Sevilla, Mons. Carlos Amigo; obispos de toda España y miembros de la Red Mariana de Santuarios de toda Europa.
La vinculación de Gibraltar con la Virgen de Europa data del año 1309, cuando el rey español Fernando IV acabó con el enclave musulmán en el Peñón. Sin embargo, Gibraltar fue de nuevo ocupado por los árabes en 1333. Allí permanecieron hasta 1462, cuando Rodrigo Ponce de León los expulsó definitivamente.
Desde entonces y hasta la actualidad, el santuario ha sufrido numerosas vicisitudes. Así, en 1504 fue saqueado por el corsario turco Hali Hamat. A raíz de aquel grave incidente, Felipe II ordenó construir unos muros para proteger la ermita.
Ya en el siglo XX-en 1962-, se llevó a cabo una restauración del santuario, que durante años de conflicto llegó a ser utilizado por el Ejército como almacén de aceite y cajas de embalar, e incluso como biblioteca para las guarniciones militares. El 28 de septiembre de 1962, el obispo Healy celebró allí la primera misa tras 258 años, en vísperas de su viaje a Roma para asistir al II Concilio Vaticano. El primer bautizo tuvo lugar en noviembre de 1966 y la primera boda, diez años después en el mes de julio.
El tesoro más valioso del santuario - la estatua de la Virgen y Niño - todavía se encuentra allí hasta el día de hoy. En este Jubileo, Gibraltar reconoce la intercesión de Nuestra Señora de Europa y llama a su devoción como patrona de todos los ciudadanos del continente europeo.
La Almudena
El Niño desnudo de la Almudenapor Joaquín Martín Abad
Fuente: Alfa & Omega
Al contemplar la talla de Nuestra Señora de la Almudena llama la atención hasta el interrogante: ¿por qué la Virgen está vestida y el Niño completamente desnudo?
Mucho más llama la atención si se la compara con las tallas de la Virgen de Atocha y de Nuestra Señora de Madrid, en las que el Niño Jesús está vestido; o como también sus vestidos están tallados o esculpidos en las de: Begoña (Bilbao) y Los Reyes (Sevilla); la Virgen Blanca, de Vitoria, o la de la catedral de Toledo; la de Monserrat (Monistrol de Monserrat) o la de los Ojos Grandes (Lugo); y la de Lluc (Mallorca) o la de Guadalupe (Cáceres). De norte a sur y de este a oeste. (El Niño de la del Rocío es muy posterior a la talla de la Virgen).
Además, los Austrias auspiciaron mantos de telas ricas y bordadas sobre las imágenes que, a su vez, dentro de ellas llevan pintados sobre la escultura sus propios vestidos. Cosa distinta es otra serie de imágenes, llamadas de vestir, a las que sólo se les talla caras, manos y pies, y luego se entroncan en un armazón que sostiene las túnicas y los mantos de tela.
No obstante, el Niño de la Almudena, a quien la Virgen tiene actitud de mostrarlo, está desnudo del todo y sin nada en las manos. Igualmente el de la Virgen del Pilar en Zaragoza, Patrona de la Hispanidad, aunque éste lleva en la mano izquierda una paloma; el de la Santina de Covadonga (Cangas de Onís) - añadido a la Virgen-, aunque se le suele ver con manto de tela por encima; y el de la de Aránzazu (Oñate), imagen esculpida en piedra, Niño que lleva en su mano izquierda un fruto.
Las imágenes de la Virgen del románico y del gótico -hasta mitad del siglo XV- llevan al Niño con vestido de talla o esculpido. Las imágenes desde la segunda mitad del siglo XVI en adelante también, porque el Concilio de Trento ordenó el decoro de las imágenes en las iglesias.
Pero en la segunda mitad del XV, llamado el siglo de la Encarnación, y en la primera mitad del XVI, andando el Renacimiento, fueron talladas imágenes de la Virgen con el Niño completamente desnudo con esta intención: mostrar al Niño como verdadero niño y que, siendo Hijo de Dios, y Dios, es simultáneamente Hijo de la Virgen María, y hombre.
Era poner en imagen el poema latino atribuido al papa Inocencio VI: «Ave, verum Corpus natum de Maria Virgine (Salve, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen)», que desde 1362 se fue extendiendo y divulgando en el culto eucarístico por toda la Iglesia. O el texto evangélico, que repetimos diariamente en la recitación del Ángelus: «Et Verbum caro factum est. Y el Verbo se hizo carne». Para que, al ver la imagen del Cuerpo de Cristo, admiremos con fe la encarnación del Verbo.
Las señales de que había nacido el Hijo de Dios fueron la de los pañales y la del pesebre, como aparece en el evangelio de San Lucas. San Francisco de Asís se encargó de ponerlas en imagen, en Greccio, para que el Misterio entrara a todos por los ojos hasta el corazón. La señal del misterio de la Encarnación era mostrar al Niño en todo su cuerpo, que es cabalmente varón, sin pañales ni vestidito, sino tal cual. En cuerpo y alma. Para que se pueda comprender y adentrar desde los ojos hasta el espíritu el texto de la carta a los Hebreos: «Me has formado un cuerpo». La humanación de Dios.
Así, el Niño desnudo en brazos de su Madre Virgen hasta resulta un dato para fechar las imágenes de hace siglos. No sabemos cómo era la primitiva imagen de la Almudena, ni la del Pilar ni la de la Santina, que perecieron incendiadas. Pero la señal del Niño desnudo nos indica que estas actuales imágenes pudieron ser talladas entre esos cien años que van desde la mitad del XV a la del XVI.
Después, muchos escultores optaron por vestir al Niño Jesús, medio desnudo, con el fin de compaginar el sentido del recato de su época con la mostración de la humanidad del Señor. En el museo de la catedral de Madrid se pueden contemplar los trajes y las distintas coronas con que en otros tiempos se ha vestido a Nuestra Señora de la Almudena y al Niño. Pero ahora se muestra la imagen en su talla original y, por cierto, bien restaurada recientemente en el Estudio-taller de restauración, de la Fundación del Arzobispado de Madrid Nuestra Señora de la Almudena.
El Niño, pues, totalmente desnudo. Y, al ser mostrada la imagen de Nuestra Señora de la Almudena con el Niño sin vestir, podemos rezar, en el templo o en la procesión, exclamando desde la hondura de nuestro amor: ¡Salve, Señora! y, a la vez, dirigiéndonos al Hijo, sobre todo en el culto eucarístico donde está realmente su Cuerpo y ya no sólo una imagen: ¡Salve, verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María!
Nª Srª del Huerto

El origen de la devoción y del culto de Nuestra Señora del Huerto se remonta a fines de 1400.
En la primavera de 1493 la ciudad de Génova (Italia) es aquejada por una gravísima epidemia. Chiávari, una amena y pequeña ciudad construida sobre la costa de levante, tenía cotidianas comunicaciones con Génova y por lo tanto no permanece inmune a dicha epidemia.
La señora María de la familia de los Quercio, una piadosa mujer del suburbio de Rupinaro, iluminada por una fe profunda acude a la Madre de Dios y le promete una señal de público reconocimiento si permanecía inmune del tremendo flagelo.
Su esperanza no fue defraudada, la mujer resultó inmune de la epidemia. En señal de gratitud a María Santísima mandó pintar su imagen en medio de los dos santos protectores de los afectados por la peste, San Sebastián y San Roque. Y a fin de que los que pasaran pudiesen más fácilmente alabarla, pensó en hacer pintar la imagen no ya en una Iglesia sino en un lugar público, en un muro a lo largo de los huertos que en aquél entonces se extendían desde el Palacio del Capitán hasta la marina. Confió el encargo a Benito Borzone.
Siguiendo las indicaciones de la señora, el pintor logró expresar de un modo admirable la idea de la bondad y del poder de María. Representa a la Virgen en el acto de estrechar en su seno con la mano izquierda al Niño Jesús, que se toma de su cuello, mientras que con la mano derecha sostiene alzado el pequeño brazo del Hijo para bendecir a la ciudad o a cualquiera que tuviera la gracia de pasar delante de Ella.
En torno a la cabeza de la Virgen se leen las palabras del saludo angélico: Ave gratia plena, y, más en alto la frase bíblica: Hortus Conclusus.
La nueva imagen suscitó enseguida una nueva devoción, pero el culto a María del Huerto se mantenía siempre privado.
En 1528 la peste volvió otra vez a la Liguria y también a Chiávari, este peligro despertó más la devoción y la atención hacia la sagrada imagen. Fue entonces cuando se edificó un altar a los pies del nicho para permitir al público asistir al Santo Sacrificio.
El cuadro, a pesar de estar expuesto a la lluvia, al sol, a las exhalaciones marinas conservaba toda la frescura de sus pinturas.
La aparición de María en el huerto de Chiávari respondía al designio de la Providencia que quería suscitar un despertar en la fe y en la piedad mediante el culto de María, Mediadora y Corredentora del género humano.
María concedió una lluvia de dones y gracias: curaciones de enfermedades, extinción de odios y enemistades y conquistó el corazón aún de los incrédulos. La fama de estas maravillas se divulgó acrecentando más la devoción entre los chiavareses y las poblaciones vecinas, de tal manera que se originó una reforma general de vida.
Fueron desterradas las diversiones ilícitas; se volvió a la devoción, a una enmienda en el lenguaje, a la sinceridad en las obras, a la prontitud en los actos religiosos, a la oración. Fueron a postrarse delante de la imagen aquellos que la habían profanado con sus juegos y blasfemias.
La fisura
Con el consentimiento del Vicario, en lugar del simple nicho se construyó una capilla, para preservar mejor la sagrada imagen de los peligros de la intemperie. El 25 de marzo de 1612 el canónigo Bartolomé Chiappe celebraba en la capilla de la Virgen del Huerto la primer Misa solemne.
Finalmente se decidió construir una nueva Iglesia que fuera una digna respuesta de las muestras de predilección que María hacía a los del pueblo. El 1 de julio de 1613 se puso la primera piedra del templo de María del Huerto, bendecida por Mons. Papiniano Denalio, vicario general de la curia de Génova. Dentro de la piedra fue encerrada una medalla de plata representando a la Virgen del Huerto.
Los trabajos para la erección del Santuario requirieron años y a menudo fueron suspendidos por falta de fondos. Para poder continuar con esta obra contribuyó mucho la familia Costaguta, que se comprometió a levantar el Coro y la Capilla Mayor a sus expensas. La inauguración con la bendición del templo se hizo el 23 de noviembre de 1633.
Terminada la construcción del Santuario se iniciaron enseguida los preparativos para el traslado de la sagrada imagen a la capilla central, al puesto de honor. Se fijó como fecha el día 8 de septiembre de 1634. Al alba del día 8 de septiembre empiezan las solemnes funciones y enseguida la imponente procesión: la imagen de María del Huerto sacada del viejo muro y encerrada en un marco de gruesas pizarras, pasó por primera vez por las calles de Chiávari en medio de un pueblo jubiloso llevando por todas partes la bendición de su Divino Hijo.
Santa María de Pérula

En la Botánica, pérula es la cubierta exterior de los botones de las flores, ó sea, las hojas que unidas lo defienden mientras está cerrado, hasta que tomando toda la consistencia necesaria, se abre a los rayos del sol. Pérula es también un nombre femenino, que en la lengua latina significa alforjilla, ó saco pequeño.
Tomado el título de aquella Imagen en su segunda acepción, puede ser más interesante para la historia, por referirse a la Virgen del primitivo Santuario que, siendo de pequeño tamaño, y aparecida a sencillo pastor en lo alto de aquella montaña, pudo muy bien conducirla en su alforjilla, para presentarla al pueblo que la llamó desde entonces la Virgen de la alforja, o como dicen hoy, Santa María de Pérula, para ajustar la advocación a la mayor elegancia en el lenguaje.
Es verdad que la pardina donde está situado el Santuario es conocida con el mismo título que la sagrada imagen de la Virgen, de cuyo hecho deducen algunos, que el sitio ha dado la advocación; pero discurriendo detenidamente y apreciando, como debemos hacerlo, los títulos piadosos que vienen en apoyo de nuestra opinión, debemos suponer, que la Santísima Virgen es quien ha dado nombre a la pardina, y ese nombre poético, que una piadosa y brillante imaginación impusiera al levantar su templo.
Investigando ahora la época en que se echaran los cimientos del Santuario, hallamos el dato importante de que en el año 1450, vendió Juan Escudero, a Fernando Sánchez, la mitad del término llamado pérula, y en aquella fecha existía ya la ermita conocida con el mismo nombre que hoy la distingue. Aquel templo primitivo se derrumbó bajo la acción destructora de los siglos, y cuando el terreno pasó a ser propiedad de Pedro Escartín, su hermano D. Ramón, que fué Cura Párroco de Lasaosa desde el año 1777 al 1782, y después Canónigo Magistral de esta Santa Iglesia Catedral de Jaca, desde el año 1782 al 92; por la gran devoción que tenía a la Santísima Virgen, y por ser la pardina de Pérula propiedad de su familia, procuró con empeño reedificar la ermita, como lo realizó a sus expensas, cuando era prebendado de esta Catedral, y por lo tanto desde el año 1782 al 92. No puede reconocerse al Santuario de la Virgen de Pérula, ni a la actual Imagen de María, mayor antigüedad, ignorándose el paradero de la Virgen primitiva, sobre la que nos ha conservado la tradición el vago rumor, de que era de madera y de pequeñas dimensiones.
La ermita de Pérula no es un Santuario aislado, pues tiene adosada espaciosa casa de labranza, con sus correspondientes corrales, era y pajar. El templo mide 8 metros de longitud por 5 de latitud, y otros 5 de elevación en los muros, hasta el arranque de las bóvedas que lo cubren. Hay coro en alto, pero carece de púlpito. No tiene más altar que el mayor, dedicado a la Santísima Virgen, y al Sagrado Corazón de Jesús. El retablo es de preciosa escultura en madera, todo dorado, y la imagen de la Santísima Virgen una acabada estatua, cuyo bellísimo rostro encanta a los devotos e inspira profundo respeto y veneración en los corazones de sus amantes y amados hijos. Asegúrase que el señor Escartín hizo renovar hasta siete veces la cabeza de la Imagen, porque no encontraba sus formas tan correctas como deseaba. Un metro de altura mide la sagrada Imagen, que tiene al Niño Jesús en la mano izquierda.
Dos imágenes más, de escultura en madera y de 50 centímetros de altura decoran los laterales del retablo, representando a Santa Bárbara y Santa Quiteria.
La forma del altar es de medio círculo, trazado sobre tabla, y en el remate aparece el Sagrado Corazón de Jesús, pintado sobre lienzo y velado por cuatro ángeles dentro de la preciosa pintura, y otros cuatro en la parte exterior. El fundador debió imbuirse en la piedad y devoción al Sagrado Corazón en el Seminario Sacerdotal de esta ciudad, que había sido construido y consagrado al Corazón Divino por el Arcediano de la misma iglesia D. Francisco Torrejon en el año 1757, y "quiso propagar e implantar aquella devoción naciente, que tanto se ha extendido durante el presente siglo, en el país en que se meció su cuna, y donde había estado encargado del pasto espiritual de las almas".
Celébrase la fiesta principal de la ermita el día de la Natividad de la Virgen, con misa cantada, a la que asisten con extraordinaria devoción muchos vecinos de Aineto, Secorun, Solanilla, Lasaosa, Cerésola, Fenillosa, y algunos otros comarcanos. Terminada la fiesta repártese caridad a todos los concurrentes, que regresan a sus hogares mejor alimentados en el alma que en lo material del cuerpo y con el corazón enteramente satisfecho, por haber contribuido con su presencia a solemnizar la fiesta de su adorada Madre, la Santísima Virgen de Pérula.
La Virgen gaucha

A 60 kilómetros al oeste de Buenos Aires se halla la villa de Luján. En 1630 no había en aquel paraje ningún rastro de población y sólo era frecuentado por las caravanas de carretas y las recuas de mulas tucumanas que bajaban o subían del puerto de Buenos Aires.
Sucedió que un portugués dueño de una estancia, a cuarenta leguas de la ciudad, trató de erigir en ella una modesta capilla dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Para esto le pidió a un amigo de Brasil que le envíe una imagen pequeña de la Virgen en aquel misterio.
El amigo cumplió el encargo y envió dos imágenes acondicionadas en sendos cajoncitos: una que representaba a María en su Inmaculada Concepción y otra que tenía en sus brazos al Niño Jesús.
La carreta que las transportaba acampó después de dos días de marcha, cerca del río Luján, al norte de la actual ciudad de Pilar. A la mañana siguiente, al querer reanudar la marcha, los bueyes no fueron capaces de poner en movimiento la carreta, a pesar de los esfuerzos. Tras muchos intentos los bueyes sólo arrancaron cuando fue quitada de la carga una de las cajas, que contenía la imagen de la Purísima y Limpia Concepción de María.
Los viajeros percibieron que era un aviso del cielo y acataron la voluntad de la Virgen de ser venerada en ese lugar. La condujeron a la vivienda más cercana: la casa de la familia de Don Rosendo; entronizándola en un humilde oratorio; confiando su cuidado al Negro Manuel, quien cumplió su cometido, hasta su muerte (1685), el que fue enterrado a los pies de su "Señora Ama" como él llamaba a la Virgen.
La imagen que representaba a la Madre dios con el Niño en brazos, siguió viaje a Santiago del Estero y hoy se venera como Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa.
Al enterarse del milagroso suceso muchos fueron los que acudieron a venerar la imagen.
Por el año 1674 la Señora Ana de Matos, viuda de Siqueyras, traslada la imagen a su estancia. En 1677 se inician los trabajos de un templo, en un terreno que donó la Señora de Matos. Fue inaugurado el 8 de diciembre de 1685. Alrededor del Santuario, las gentes comenzaron a edificar casas, surgiendo así una pequeña aldea que se llamó "Pueblo de Nuestra Señora de Luján". En 1730 fue declarada Parroquia.
En 1754 se construye un nuevo templo, terminado en 1763 y se traslada la imagen al nuevo templo.
En 1872 los Padres Lazaristas tomaron a su cargo el Santuario. En 1875, uno de ellos, Jorge María Salvaire, a punto de perecer en manos de los indios de Namuncurá en las Salinas Grandes, y ante el peligro, recurre al Señor y a la Virgen de Luján, haciendo votos de levantarle un gran templo, propagar su culto y dar a conocer su historia.
Fruto de esa promesa tenemos hoy el libro con su historia y la magnífica Basílica. Comenzada el 1890 y concluida en 1930.
La imagen fue coronada el 8 de mayo de 1887 por monseñor Federico Aneiros, arzobispo de Buenos Aires. (Dicha corona había sido bendecida por el papa León XIII el 30 de septiembre de 1886). La Virgen de Luján es la primera en América a la que se la ha concedido los honores de la Corona Pontificia.
En el Boletín Oficial del 17 de marzo de 1998 se publicó el Decreto N° 283 por el cual el Poder Ejecutivo Nacional declara Monumento Histórico a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, en la Provincia de Buenos Aires.
La Imagen
La imagen de la Virgen que llegó en 1630 al Río de la Plata es brasileña, hecha en terracota (tierra cocida) en el valle de Paraiba, San Pablo, donde en el siglo XVII, había una importante producción de esculturas de ese material. Mide 38 cm. Está de pie sobre un nimbo de nubes donde aparecen cuatro cabezas de ángeles. A ambos lados de la figura se ven las puntas de la luna en cuarto creciente. Tiene las manos juntas sobre el pecho.
Estaba totalmente policromada, siendo el manto azul cubierto de estrellas, y la túnica roja.
En 1681 –según el historiador Maqueda- ya se veneraba la imagen vestida. El padre De Los Ríos, en una visita canónica a Luján en 1737, dispone que cada tres meses se renovara el vestuario de la Virgen.
En 1904, Juan Nepomuceno Terrero, Obispo de La Plata –Diócesis a la que por ese entonces pertenecía Luján-, ante el evidente deterioro de la imagen a causa de la desintegración de la arcilla con la que fuera construida, mandó hacerle una cubierta de plata, que dejó a la vista solo el rostro y las manos.
Dicha cubierta, de autor anónimo, es de perfil cónico y está compuesta de dos piezas que se unen en el costado de la imagen. La frontal remeda túnica y manto. Ambas están repujadas y cinceladas imitando telas con roleos vegetales y un galón en el borde del manto.
La cubierta de plata sólo se hizo para preservar la figura de María, porque se la siguió vistiendo con trajes de tela. Desde esa época se le superpone el cuarto creciente por delante del manto con que se la viste. Es ya tradición que dicho manto se le cambie una vez al año, en fecha cercana al 8 de mayo, día de la Coronación.






