La Iglesia Católica


Roswitha Bitterlich (1920-2015): María Madre de la Iglesia


 Referencia: CCE 748-945

 

La palabra iglesia es de origen griego y significa convocación. Designa a la asamblea de aquellos a quienes convoca la Palabra de Dios.

 

La Iglesia católica es la comunidad universal de los fieles bautizados. Esto significa que pertenecen a la Iglesia todos lo que en todo tiempo y lugar han estado unidos a Cristo y que constituyen lo que la teología llama “Cuerpo Místico de Cristo”. San Pablo explica este misterio de esta manera: así como un cuerpo tiene muchos miembros diferentes y todos forma un único cuerpo, así Cristo y los bautizados forman un solo cuerpo.

 

Algunos miembros peregrinando en este mundo; otros purificándose; otros gozando de la Gloria de Dios. Con Cristo como cabeza de ese cuerpo, estamos todos interconectados: los vivos ayudando con las plegarias a los difuntos del purgatorio; los santos difuntos intercediendo por los vivos en el cielo.

 

Estos estados de la Iglesia –militante, purgante y triunfante, son un cuerpo indiviso y vivo que supera la dimensión del espacio y el tiempo. Como dice Dom Anselmo Álvarez, osb, que fuera Abad de la Basílica Benedictina del Valle de los Caídos: “La pertenencia al Cuerpo Místico de Cristo nos hace contemporáneos de todas las generaciones.” Somos coetáneos de todos los santos, de Adán, de los profetas, de todos los santos que existieron, de los santos que nacerán en el futuro, de nuestros antepasados…

La comparación de la Iglesia con un cuerpo nos revela la relación íntima entre Cristo y la Iglesia: no está solamente reunido en torno a Él, está unido a Él. En esa unidad hay diversidad de miembros y funciones, cada uno con sus carismas propios. Estos carismas o dones del Espíritu Santo son gracias para la vitalidad y la santidad de todo el Cuerpo Místico de Cristo.

 

Cuando hablamos de Cuerpo Místico, podemos tener la tentación de suponer que es un “cuerpo” espiritual, que no puede percibirse con los ojos, y que sólo une a sus miembros por lazos invisibles etéreos. Pero León XIII decía que, por ser un cuerpo, sí podía verse con los ojos; y San León Magno afirmó antes que por el Bautismo hemos sido hechos carne del Crucificado. El Cuerpo Místico de Cristo, La Iglesia, se ve en el gobierno visible del Vicario, que es el Papa; en la continuación de la misión redentora y evangelizadora; en la celebración de los sacramentos, en especial la Eucaristía.

 

Que la Iglesia es Cuerpo Místico de Cristo es doctrina. No es opinión, o punto de vista, ni una metáfora literaria. Es doctrina. Y misterio. Y por esto, de difícil formulación y velada comprensión.

 

La fundación de la Iglesia

 

La Iglesia se manifestará plenamente después de la Pascua. Pero, ¿es la Iglesia un acontecimiento pos pascual? Si repasamos la historia sagrada aparecen indicios de elementos preparatorios a la fundación de la Iglesia:

 

Las promesas del AT referidas al pueblo de Dios, comenzando con la promesa a Abraham: te daré una nación grande, una descendencia numerosa como la de las estrellas del firmamento.

La invitación de Jesús a todos los hombres   a la conversión.

La predicación del Reino

El llamamiento a los Doce y el nombramiento de Pedro como cabeza visible del rebaño.

El envío del Espíritu Santo

La misión encomendada: id y bautizad.

 

Esto nos va indicando que la Iglesia ya estaba prefigurada desde el origen del mundo por el Padre. No puede interpretarse la institución de la Iglesia como un suceso meramente histórico, con connotaciones sociológicas, de conveniencia pastoral y organizativa, surgida con el correr de los años después de la muerte de Xto.

 

Esta es la posición de autores modernos como Pagola, por ejemplo, cuyos libros se venden como agua en las librerías católicas: Cristo no tuvo intención de fundar una Iglesia, es una ocurrencia de los apóstoles y de la jerarquía eclesiástica.

De ninguna manera: el Señor Jesús instituyó su única Iglesia Católica para continuar la redención y reconciliación de los hombres hasta el fin del mundo. Así como el Verbo se valió de la naturaleza humana para redimir a los hombres, así también quiso valerse de la Iglesia  para  perpetuar la obra de redención. Lo enseña Pío XII. (Encíclica Mystici Corporis, 1943)

 

 

Por eso la Iglesia Católica es la única verdadera fundada por Jesucristo sobre San Pedro y los Apóstoles; y todos los hombres estamos llamados a ser el Pueblo de Dios guiado por el Papa, que es el sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra.


 

La Iglesia es:

Pueblo de Dios. Aunque Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo, se llega a ser miembro de ese pueblo por el Bautismo del agua (Bautismo) y del Espíritu (la fe); la ley de ese pueblo es amar como Cristo nos amó; su misión es ser sal de la tierra, luz del mundo, semilla de esperanza, de unidad y salvación para todo el género humano; su destino es el Reino de Dios.

 

Cuerpo místico de Cristo, comunión con Jesús.

 

Esposa de Cristo, puesto que Cristo la amó, se entregó por ella, la purificó con su sangre, la hizo Madre fecunda de los hijos de Dios.

 

En su aspecto visible la Iglesia está formada por los bautizados que profesan la misma fe en Jesucristo, tienen los mismos sacramentos y mandamientos, y aceptan la autoridad establecida por el Señor, que es el Papa.

 

 

¿Cuáles son las propiedades y notas que Cristo confirió a su Iglesia?

Una, Santa, Católica y Apostólica.

 

La Iglesia es UNA

La única verdadera Iglesia es la que funda Jesucristo. El fundó una sola Iglesia y sus hijos de cualquier tiempo y lugar están unidos entre sí.

Es una misma fe (en todo el orbe se recita el mismo Credo que rezaron los primeros cristianos)

un mismo culto (las partes esenciales del culto son las mismas en todas partes; las variaciones que puedan notarse en las ceremonias, son accidentales, no afectan a la esencia de las mismas)

una misma cabeza visible (quien no reconoce a sus legítimos pastores, no pertenece a la Iglesia Verdadera).

 

No puede haber más que una Iglesia verdadera, puesto que Cristo confió sólo a su Iglesia, presidida por Pedro, la plenitud de los medios de salvación.

Se puede reconocer a la verdadera Iglesia viendo si tiene por Fundador a Jesucristo, si participa de los siete sacramentos, si ama a la Santísima Virgen María y si obedece al Papa. Si le falta algo de esto, no es la verdadera Iglesia.

 

¿Hay salvación fuera de la Iglesia Católica?

Para salvarse es menester pertenecer al alma de la Iglesia (estar en gracia). Los que no son católicos, pero de buena fe aman a Dios, procuran cumplir con los preceptos de la ley natural y si pecan se arrepienten con contrición perfecta, aunque exteriormente no pertenezcan al cuerpo de la Iglesia, no obstante, pertenecen al alma, y por consiguiente podrán salvarse. Esto está clarísimo en el punto 16 de Lumen Gentium:

“Quienes todavía no recibieron el Evangelio, se ordenan al Pueblo de Dios de diversas maneras, pues el designio de salvación abarca también a los que reconocen al Creador. el Salvador quiere que todos los hombres se salven. En primer lugar, el pueblo Elegido; luego los musulmanes, que adhieren a la fe de Abraham, y adoran a un Dios único; también quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan en cumplir con obras su voluntad. Y la divina Providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvación a quienes sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta. Cuanto hay de bueno y verdadero entre ellos, la Iglesia lo juzga como una preparación del Evangelio”.

.

. En cuanto a aquellos que después de conocer y reconocer la verdad de la fe católica, se obstinan en quedarse fuera de ella, no se salvarán, pues no pertenecen ni al cuerpo ni al alma de la iglesia.

 

La Iglesia Verdadera es SANTA

Porque santa es su cabeza invisible (J.C.) y santos son su fe, su doctrina, sus sacramentos, su ley. Si el fin de la Iglesia es conducir a los hombres a su salvación es menester que los medios que proporcione para ese fin sean santos. Sin embargo, la santidad de la Iglesia no implica la santidad de todos sus miembros: la cizaña crece junto al trigo. Pero es suficiente que la Iglesia posea los medios de santificación y pueda producir santos, para que sea ella misma Santa.

 

La Iglesia Verdadera es CATOLICA. Católico quiere decir universal. La Iglesia es católica porque abarca a todos los fieles de todos los tiempos y lugares, de todas las edades y condición. Todos los hombres del mundo están llamados a pertenecer a la Iglesia. Ella quiere que todos se salven; está abierta a todos; está destinada a iluminar a todos.

 

San Ponciano, obispo de Barcelona, decía: “Cristiano es mi nombre, católico mi apellido”.

 

La Iglesia Verdadera es APOSTOLICA, porque está fundada sobre los apóstoles. Cree y enseña lo que ellos creyeron y enseñaron, y está gobernada por los legítimos sucesores de los Apóstoles (el Papa y los obispos en comunión con él). Y por estar edificada sobre sólidos cimientos, se mantiene infaliblemente en la verdad: Cristo la gobierna por medio de Pedro y los apóstoles, presentes en sus sucesores, el papa y los obispos en comunión con él. (Jn 21,15-17)

 

Una iglesia que no es apostólica, no se remonta a Jesucristo, y por lo tanto no es divina.

Desde San Pedro, que fijó su residencia en Roma, hasta Francisco hubo 269 pontífices. ¿Qué otra sociedad puede presentar una sucesión tan clara y admirable? Antes de Lutero (1483-1546), no existía el protestantismo (1524); antes de Enrique VIII (1491-1547) no existía el anglicanismo (1534); antes de José Smith (1805-1844) no existía la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días o mormones (1830); antes de que naciera Charles T. Russel (1852-1916) no existían los Testigos de Jehová (1879). Solo la Iglesia Católica llega hasta S. Pedro y por él hasta el fundador, Jesucristo.

 

 

Así como su fundador fue perseguido, así la Iglesia lo fue y lo será. Pero jamás podrá ser destruida pues Jesucristo la asiste (Mt 10, 22).

 

Conclusión:

Fragmento del decreto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, firmado por el Card Sarah, que dispone, por decisión del Papa Francisco, la celebración de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, en el calendario romano general.

 

“San León Magno, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia. Estas consideraciones derivan de la maternidad divina de María y de su íntima unión a la obra del Redentor, culminada en la hora de la cruz.

En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz, aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo ha engendrado en la cruz, entregando el Espíritu.

A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor hacia la Madre, confiándosela para que la recibieran con afecto filial.”

 

María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

 

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