Nació en un pueblo llamado Bosco, provincia de Alejandría,
Italia en 1504, y murió en mayo de 1572,
a los 68 años y luego de 7 de reinado. Michele Ghisleri tuvo destino de pastor:
de jovencito la dura pobreza le obligó a
cuidar ovejas para contribuir al mantenimiento de su familia; ya adulto,
fue pastor de toda la iglesia.
Una familia rica notó que su hijo Antonio se
comportaba mejor desde que era amigo de Michele y entonces se dispuso a
costearle los estudios para que acompañara a Antonio y le ayudara a ser mejor.
Así, pudo ingresar a los 14 años en la Orden de Predicadores para estudiar.
Luego de ordenarse le fueron dando cargos, cada vez de mayor importancia:
maestro de novicios, dos veces prior, obispo, inquisidor, comisario general
para la doctrina de la fe, cardenal. Tenía cualidades especiales para gobernar.
Al morir el Papa Pío IV, San Carlos Borromeo les dijo
a los demás cardenales que el candidato
más apropiado era este santo cardenal. Se
cuenta una anécdota que permite adivinar una veta humorística en este hombre
flaco, calvo, de barba blanca y palidez enfermiza como lo retratara un pintor
contemporáneo suyo: dicen que dijo al serle comunicada formalmente su elección
”Cuando me hice dominico tuve fundadas esperanzas de salvarme; al convertirme
en cardenal, me entraron dudas; ahora que soy el Papa, casi puedo desesperar de
ello”.
A los 62 años fue elegido sucesor de Pedro y tomó el
nombre de Pío, haciendo honor a ese nombre. Comía frugalmente, bebía sólo agua,
pasaba muchas horas diarias rezando, dedicado a sus devociones predilectas, la Adoración
Eucarística y el Rosario. Su fama de devoto era tal, que Solimán el Magnífico
llegó a decir de él: “Más temo a las oraciones de este papa que a las tropas
del Emperador”
Vivía en una celda monacal y dormía sobre un jergón de
paja. Frecuentemente visitaba los hospitales y asistía personalmente a los
enfermos.
Pensaba que como pontífice debía ser puente,
intercesor ante el Señor en favor de las necesidades y pecados de su grey, y
por ello era preciso vivir en familiaridad con Dios y serle grato. Por ese
motivo, rememoraba continuamente los dolores que Jesús sufrió por nosotros y
tenía delate de sí habitualmente un crucifijo. Cuantas más grandes las
calamidades públicas o las necesidades de la Iglesia, más aumentaba sus
penitencias personales.
Conservó sus hábitos dominicos bajo los ropajes
pontificales. Se dice que esto influiría en lo sucesivo el atuendo de los
Papas, cuya sotana conservó desde entonces el color blanco de los frailes
dominicos, que desplazó al rojo, hasta entonces propio de los pontífices.
El objetivo de Pío V
fue aplicar las decisiones del Concilio de Trento, centrándose en la
defensa de la fe contra todas las herejías, y la reforma de las costumbres en
la curia y en los laicos. Para la consecución de estos fines llevó a cabo
diferentes acciones:
· * Publicó el
Catecismo para los párrocos de Roma. La importancia de este Catecismo es tal,
que hasta la publicación del CEC de 1992 fue la máxima autoridad como manual y guía
de teología; la estructura del catecismo, -que se gestó en una comisión
presidida por San Carlos Borromeo- dio la pauta para la estructura, en los sucesivo,
de todos los catecismos, dividido en cuatro partes: Credo, Sacramentos,
Mandamientos, Padre nuestro.
· * Renovó el
Breviario y el Oficio Divino (Liturgia
de las Horas), pues el paso del tiempo había introducido elementos extraños en
los libros litúrgicos y un gusto exagerado por la antigüedad clásica los había contaminado con himnos paganizantes, de
temática mitológica, al gusto renacentista. Pío V salió al rescate de la
herencia de los padres de la Iglesia, expurgando los textos y recuperando la
tradición litúrgica.
· * Otro tanto
hizo con el Misal Romano, que si bien es conocido vulgarmente como Misa de San
Pío V, de ningún modo se inventó una misa, sino que codificó un rito en uso
desde la antigüedad, quitando algunos añadidos abusivos medievales.
· * Creó una
comisión permanente de prelados bajo la directa dependencia del papa que tenía
por objeto defender la integridad de la fe. Contra los errores, herejías y
falsas doctrinas: La Congregación de la Sacra Romana y Universal Inquisición,
que luego fue el Santo Oficio (Pío X) y después la Congregación para la
Doctrina de la Fe (Paulo VI)
· * Impulsó una
reforma de la curia en base a la santidad de vida, promoviendo la conveniencia
de la clausura de los religiosos, la importancia del celibato, la abolición del
nepotismo, la obligación de residencia de obispos y párrocos en el sitio para
el que había sido nombrados (que hasta entonces no era obligatoria, con lo que
muchos preferían ir a vivir a ciudades más importantes descuidando la parroquia
o la diócesis)
· *
Introdujo
en las universidades La Summa Teológica de Santo Tomás, al que declara Doctor
de la Iglesia llamándolo Angélico por lo sublime de su pensamiento filosófico.
· * Dio gran
impulso a la devoción del Santo Rosario. Promulgó dos bulas relacionadas
directamente con el Rosario:
-1566 Bula que autoriza al Maestro de la Orden de
Predicadores a erigir, en modo exclusivo, las cofradías del rosario.
-29-6-1569 Bula Consueverunt Romani Pontifice, que establece la forma del rezar
el rosario que se ha mantenido hasta ahora.
· * Se abocó
también a la reforma de las costumbres del pueblo, combatiendo la usura y las
fiestas inmorales.
· *
A los
príncipes exhortó a defender la ortodoxia católica y la amenaza de excomunión
convenció a aquellos dubitativos que coqueteaban con el protestantismo. Aunque
esa táctica no surtió efecto en Inglaterra que, con Isabel I en el trono y
María Estuardo en el cadalso, se perdió definitivamente para el catolicismo.
Pero la
perla del reinado de Pio V que lo constituye en campeón de la cristiandad, es
sin duda la lucha contra los musulmanes. Lepanto es el acontecimiento católico
fundamental merced al cual Europa se salva del expansionismo islámico. (Trágica
y paradójicamente, hoy Europa vuelve a sufrir el influjo musulmán).
Los turcos
avanzaban brutalmente sobre el mediterráneo, transformando las iglesias en
mezquitas, secuestrando niños y mujeres, esclavizando a los hombres para
remeros. Sólo en Argel, - la ciudad donde estuvo cautivo Cervantes- se estima que
había un millón de esclavos cristianos.
Pío V
alentó la formación de una coalición de estados católicos- España, Venecia,
Génova, Toscana, Los Caballeros de Malta y el Estado Pontificio- y se formó una
flota comandada por don Juan de Austria. En la nave capitana se entronizó una
imagen de la Virgen de Guadalupe y
se izó el estandarte bendito por
el papa. Este había puesto como condición para estar seguros de obtener la
victoria, que todos los combatientes debían ir confesados y habiendo comulgado.
Hizo llegar gran cantidad de frailes capuchinos, franciscanos y dominicos para
confesar a los marineros. Luego de la Misa y antes de zarpar se les comunicó a
la tripulación que el papa había
concedido indulgencia plenaria para los que murieran en combate.
Mientras
iban a combatir, el papa y la gente piadosa de Roma recorrían las calles
descalzos, rezando el rosario.
El 7 de
octubre de 1571 se desata una feroz batalla naval. El viento soplaba en
dirección contraria a las naves de la Santa Liga, agotando a los remeros. Pero
imprevista y misteriosamente, el viento cambió de rumbo y en pocas horas, la
batalla se decidió a favor de los católicos y los musulmanes retrocedieron
espantados.
Lepanto
estaba muy lejos de Roma y la noticia no se supo hasta varios días más tarde.
Sin embargo San Pío V, que el 7 de octubre estaba en una importante reunión con
cardenales, de pronto se asomó a la ventana y mirando al cielo dijo: Demos
gracias, porque hemos conseguido la victoria.
Por ello
mandó que cada 7 de octubre se celebre la fiesta Nuestra Señora del Rosario, a
quien atribuía el triunfo y que en las letanías se agregara la jaculatoria:
“María Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros”.
Valga
prestar atención a este dato curioso y entrañable: El título de María
Auxiliadora fue propagado por un papa nacido en Bosco. Siglos más tarde, un
sacerdote llamado Bosco será el gran propagandista de la devoción a María
Auxiliadora.




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