por Silvana Scarpino
Comunicación presentada al IV Encuentro Mariano
Córdoba, 7 y 14 de junio de 2016
Pequeña
figura de la Virgen
Afianzada
en el Pilar,
Que
en su aparición milagrosa,
Nos
dejó como señal.
Humilde
y plena de belleza,
Por
encima de humanas ligerezas,
Muestras
en alto sus maternidades
Columna
enhiesta de fidelidades.
“El
Señor me ha coronado,
sobre
la columna me ha exaltado”.
Dice la
tradición ya plasmada en antiguos documentos del siglo XIII que se conservan en
la Catedral de Zaragoza –España-, que inmediatamente a la Ascensión de
Jesucristo, cuando los apóstoles fortalecidos e impulsados por el Espíritu
Santo que les había sido dado predicaban el Evangelio, el Apóstol Santiago “El
Mayor” –hermano de San Juan e hijo de Zebedeo-, lo hacía en España; tierra que
aún no habían recibido la Palabra y se encontraba atada al paganismo.
Santiago obtuvo
la bendición de la Santísima Virgen para su misión y en la noche del 2 de enero
del año 40, encontrándose con sus discípulos junto al Río Ebro “... Oyó voces
de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen
Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol ...”. La Santísima Virgen, que aún vivía en carne
mortal, le pidió al Apóstol que construyese allí una iglesia en torno al pilar
dónde estaba de pie y prometió que “... Permanecerá este sitio hasta el fin de
los tiempos ...” intercediendo por aquellos que en sus necesidades, imploren su
patrocinio.
Nuestra Señora
desapareció y quedó el pilar. El Apóstol
Santiago y los suyos comenzaron a edificar la iglesia, consagrándola bajo el
título de Santa María del Pilar. Esta
fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre
para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos
antes se celebraba en España y pueblos sujetos al rey católico, la gracia de
haber tenido a la Madre de Dios en su región, cuando todavía vivía en cuerpo
mortal.
Historia de la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar
Enclavada en la
céntrica esquina de Av. Maipú y Emilio
Olmos, su construcción data de 1.738 cuando sus primitivas obras dieron
comienzo gracias a la acción benéfica de Doña Jacinta Sobradiel y Doña Gregoria
Sobradiel, fieles devotas de la Virgen del Pilar; continuando con dicho emprendimiento el
Sargento Fernando Fabro en el año 1.767 hasta su finalización.
Tres elementos
característicos la enmarcaron desde su comienzo: los materiales con los que fue construida, la
caridad que se prodigó y los amigos que se recogió, y es así como desde el año
1.772 fue asiento de la “Santa Hermandad del Pilar” ó “Hermandad de la
Caridad”, encargada de asistir a los condenados a muerte, auxiliar a los pobres
y enfermos y darles cristiana sepultura, motivo por el cual fue más conocida
como la “Sociedad de los Verdugos” asentada entonces, en ese sitio de arrabal y
cementerio antiguo.-
Su restauración es del siglo pasado y la remodelación de
la Av. Maipú, obligó a la demolición del petril de altos pilares y rejas de
hierro que le quitaron a su frente todo espacio de recato. Su fachada es de estilo clásico con sencillas
columnatas jónicas. Se puede acceder al
templo por Av. Olmos a través de una
antigua puerta tallada que fuera del Monasterio de Las Catalinas, atesorándose
en su interior una espectacular pila bautismal reubicada junto al altar mayor.
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