por Juan de la Encina(1468-1530)
Quien tuviera por señora
la Virgen reina del cielo
no tema ningún recelo.
Que a los flacos coraçones
con su gracia torna fuertes,
haze vidas de las muertes
y es llave de las presiones:
quien de sus consolaciones
alcançare algún consuelo,
no tema ningún recelo.
Siempre vive sin tristura
quien le tiene devoción;
da muy gran consolación
la vista de su figura:
el que servir la procura
con amor en este suelo,
no tema ningún recelo.
A quien ella da osadía
no teme ningún temor
y si tiene algún dolor
se le vuelve en alegría:
Señora Virgen María,
consuela mi desconsuelo,
no tema ningún recelo.
la Virgen reina del cielo
no tema ningún recelo.
Que a los flacos coraçones
con su gracia torna fuertes,
haze vidas de las muertes
y es llave de las presiones:
quien de sus consolaciones
alcançare algún consuelo,
no tema ningún recelo.
Siempre vive sin tristura
quien le tiene devoción;
da muy gran consolación
la vista de su figura:
el que servir la procura
con amor en este suelo,
no tema ningún recelo.
A quien ella da osadía
no teme ningún temor
y si tiene algún dolor
se le vuelve en alegría:
Señora Virgen María,
consuela mi desconsuelo,
no tema ningún recelo.
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