Logotipo identificatorio de la Guardia de Honor

La idea fuerza que se elige para el desarrollo de este logotipo es el de la advocación de la VIRGEN DEL ROSARIO DEL MILAGRO, y se toma como representación de la misma el rosario de dedo, conocido como Decenario, aro metálico con diez bolos y una cruz, con el que se puede seguir el rezo de un misterio.
El mismo circunscribe  el Emblema de la Orden de Predicadores, con la cruz flordelisada de color blanco y negro sobre un campo de lo mismo, colores alusivos al hábito de los dominicos.

Falsas Apariciones Marianas


Por Flavia V. de Meneghini

Ponencia presentada  al  III Encuentro Mariano
Centro Apostólico Santo Domingo
Córdoba, 7 de noviembre de 2014

Partiremos del presupuesto de que la Virgen se aparece. La Iglesia reconoce oficialmente la posibilidad de que la Madre de Dios, los santos, los ángeles y el propio Jesucristo puedan comunicarse con los seres humanos de diversas maneras, entre ellas, manifestarse de una forma que el vidente la percibe como física. El propósito de estas manifestaciones, que llamamos apariciones no es hacer una nueva revelación, sino ayudarnos a profundizar la fe, a reavivarla. Así, la revelación, que se clausura con la muerte del último apóstol, no es algo muerto, sino vital. Pero los mensajes de las apariciones celestiales nada  añaden a ella. En su carta a los Gálatas dice San Pablo: si nosotros o un ángel del cielo  predicaran un Evangelio diferente, sea anatema. (Cf. Gal 1,8)

De esto sacaremos una conclusión lógica, que por otra parte la Iglesia enseña: ninguna aparición es indispensable para la fe. Por tanto no es obligatorio creer en ellas, creer que efectivamente se ha aparecido a alguien en uno u otro lugar. Sin embargo, en lo que respecta a apariciones aprobadas, como Fátima o Lourdes, es temerario no dar crédito a la declaración oficial de  autenticidad.
En resumen: no es obligatorio creer, y tampoco está prohibido  creer en aquellas manifestaciones que se produzcan, y que estén o no sometidas a estudio. Y somos libres para creer que efectivamente la Virgen se apareció sin que por ello deba exigirse una certificación oficial de autenticidad
Ahora bien, debemos ser prudentes para evitar engaños, y el magisterio nos da pistas para discernir con seguridad.

En primer lugar, debemos examinarnos a nosotros mismos para resolver si lo que buscamos en la adhesión a tal o cual supuesta aparición, es la edificación de nuestra vida espiritual, o simplemente satisfacer la curiosidad, el afán de novedades y de espectacularidad, el gusto por la cosa oscura, rara, esotérica, sensacional.
A continuación echaremos mano de la documentación proporcionada por la CDF, que es el organismo que tiene competencia para examinar todo aquello referido a este tema que nos ocupa.  En 1978 la CDF emitió unas normas sobre el modo de proceder en el discernimiento de presuntas apariciones y revelaciones. El Papa Paulo VI, recientemente declarado Beato, aprobó estas normas. Pero no fueron publicadas oficialmente, pues estaban dirigidas a los obispos.
Luego del Sínodo sobre la Palabra de Dios, el Papa Benedicto XVI  encontró necesario publicar las normas, saliendo al cruce de las traducciones no oficiales que siempre circularon. Y las hace publicar en diciembre de 2011 porque, como él mismo lo afirma en la “Exhortación Post Sinodal Verbum Domini, sobre la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia”( setiembre  2010): es preciso “ayudar a los fieles a distinguir la Palabra de Dios de las revelaciones privadas”.
Es  recomendable la lectura de este documento, muy completo, a pesar de su brevedad. Resumiremos sus indicaciones, las cuales, si bien como dijimos estaban dirigidas a los obispos, también debemos seguir todos los fieles: Estas indicaciones no son taxativas, sino que deben considerarse indicativa y acumulativamente, o sea que deben apreciarse globalmente, en conjunto.

Las partes II a IV del documento se refieren al modo de conducirse de esa autoridad competente, las prácticas canónicas, lo que le incumbe al Ordinario, a la Conferencia Episcopal, a la CDF, etc. por tanto no es de nuestro interés en este momento. Pero toda la primera parte sí son indicaciones útiles y necesarias para los laicos:
1. Constatar la realidad del pretendido hecho prodigioso y sus circunstancias. Si efectivamente ocurrió algo que merezca ser objeto de investigación.
2. Investigar las cualidades personales del vidente (equilibrio síquico, honestidad, rectitud de vida, sinceridad, docilidad hacia la autoridad eclesiástica, etc.). Esta regla podría tener  una objeción: todos somos pecadores, por tanto, nadie es más digno que otro en ser elegido portador de un mensaje celeste.  La virgen puede escoger a un gran pecador como portador de su mensaje. Pero si como consecuencia de la aparición aquel no experimenta un cambio radical y permanente, el mensaje no será creíble. Lo que hace a ésta una regla de oro.
3. Comprobar los frutos espirituales de la supuesta visión: conversiones, testimonios de caridad, espíritu de oración. Y también sosiego espiritual y síquico. Aquellas visiones y revelaciones que  provocan inquietud, agitación del espíritu, deseo exacerbado de experimentar visiones y de hablar constantemente de ello no han de considerarse como verdaderas.
4. Constatar si en los supuestos mensajes hay errores doctrinales, discrepancias con la Escritura, el catecismo, la tradición o el magisterio. Y en caso de notarse un error, comprobar si se trata de un error humano involuntario del vidente, si es un añadido intencional, etc.
5. Observar la finalidad de la aparición. Un mensajero celestial no puede manifestarse porque sí, para nada; se supone que trae un mensaje, cualesquiera éste sea, y por tanto el mensaje debe ser creíble, inteligible,  debe decir algo, si bien no será una nueva “revelación”
6. Tener en cuenta si hay afán de lucro vinculado al hecho.
7. Constatar si hay histerias colectivas o sicosis en los seguidores
8. Someterse a la autoridad competente, que es la autoridad eclesiástica.

Tomando como referencia estos criterios de discernimiento, podemos clasificar las apariciones en las siguientes categorías:


Aprobadas:
Constituyen una minoría de las apariciones reportadas. Ya  decía San Alfonso María de Ligorio que la mayor parte de las visiones particulares son falsas. Solo la iglesia a través de sus pastores tiene la autoridad de declarar aprobada una aparición. Esta aprobación puede tener varios grados:
o   una declaración favorable, admitiendo que podría ser de origen sobrenatural.
o   Permiso para la celebración pública, difusión de imágenes, estampas, etc.
o   Reconocimiento litúrgico: es el máximo grado de aprobación, con la inclusión en el calendario litúrgico. Son por ejemplo La Salette (1842), Medalla Milagrosa, (1830) Fátima,(1916) Lourdes (1858), Baeauring (Bélgica, 1932), La Vang  (Vietnam,  1798), Laus, Francia (ocurrida en el siglo XVII y aprobada en el XXI),

Dudosas
todas las apariciones alguna vez lo fueron, antes de ser declaradas auténticas.

Falsas
no reales, no auténticas. A menudo el vidente no tiene mala fe, pero se auto engaña, ya sea por enfermedad, problemas mentales, tentación y sugestión del demonio, etc.

Fraudulentas
es decir, son deliberadamente fingidas. 

De estas tres últimas clasificaciones, las presuntamente dudosas, falsas y fraudulentas, mencionaremos 4  ejemplos.


Nuestra Señora de todos los pueblos

Ida Peerdeman, holandesa, residente en Amsterdam, dice tener visiones de la Virgen María desde desde 1945 a 1959.  La Stma. Virgen se le habría presentado bajo el  título de  Madre de Todos los Pueblos. Durante las visiones, la Virgen describe a la vidente el significado de  la visión, de la  imagen bajo la cual se aparece: de pie sobre el globo terrestre delante de la Cruz. Alrededor de Ella está reunido el rebaño de Cristo, iluminado por tres rayos, la Gracia, la Redención y la Paz, provenientes de sus manos. 



La Virgen le habría dicho que difundiera esa imagen que representa el Dogma de María Corredentora, el cual debe ser formulado y será el último dogma mariano. Cuando esto ocurra, la Virgen proporcionará la verdadera paz al mundo-salvándolo de una gran catástrofe mundial- y el verdadero espíritu de Dios vendrá. Asimismo le dicta una oración que debe ser difundida, junto con la imagen: 

Señor Jesucristo
Hijo del Padre
manda ahora tu Espíritu sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo
habite en el corazón de todos los pueblos
para que sean preservados de la corrupción ,
de las calamidades y de la guerra.
Que la Señora de todos los Pueblos,
que un día era María,
sea nuestra Abogada.
Amén.



Haciendo una rápida lectura, estas apariciones y mensajes son sospechosos. Veamos, por ejemplo, la siguiente  “profecía de la Virgen”: “El actual Santo Padre, el Papa Pío XII, será llevado con los nuestros a inicios de octubre de este año”. La Sma. Virgen le habría pedido a la vidente que no hablara con nadie de este mensaje. Cuando muere Pío XII,  Ida fue ese mismo día a ver a su asesor  espiritual y le mostró la copia del mensaje. 
¡Cualquiera adivina el futuro después que se cumple!

Quienes interpretan las supuestas visiones, dicen que la vidente profetizó la llegada del hombre a la luna, el Concilio Vaticano II y  la destrucción del muro del Berlín.


El  obispo de Amsterdam no consideró las revelaciones como de origen sobrenatural, y prohibió la veneración  pública y la difusión de los mensajes. En el año 72, a pedido del obispo por la propagación- tal vez a su pesar- de esta devoción,  la CDF firma una notificación ratificando las disposiciones anteriores y exhortando a venerar a la Virgen de las maneras oficialmente reconocidas. En los últimos años se ha permitido la veneración de la advocación, probablemente por imperio de la adhesión no diremos masiva, pero sí importante, de buena parte de los devotos.

Considerada una revelación privada susceptible de ser creída o no según la libre opinión de cada uno, los mensajes definitivamente no se consideran de origen sobrenatural, pues en ellos aparecen graves inconsistencias y errores teológicos y doctrinales. De hecho la frase “que un día era María”, planteó serias controversias y la CDF pidió que se suprimiera, lo que no fue aceptado con agrado por la vidente sobre la base de que si la Virgen así lo había dictado,  había que obedecerla. Con lo que surge otra dificultad: o la virgen cometió un error al dictar una frase controversial; o la Virgen quiere que se desobedezca la autoridad del magisterio que la suprime.

La decisión magisterial hasta la fecha es contundente y aquí cabe una vez más,  el adagio: Roma locuta, causa finita.



Nuestra Señora de las Rosas

La imagen que estaba frente a la iglesia de S.Belarmino
fue retirada en 1973 por la autoridad eclesiástica

Apariciones y locuciones recibidas por Verónica Lueken en Bayside, Nueva York: Los mensajes fueron condenados, en 1985, por Monseñor Mugavero, Obispo de Brooklin.

El 6 de agosto de 1968, Verónica Lueken, un ama de casa con cinco hijos y salud quebrantada, dijo haber recibido el primer mensaje de Nuestra Señora a la entrada de la Iglesia de San Roberto Bellarmino en Bayside (Brooklyn, N.Y.) Los mensajes de la Virgen y de otros seres celestiales se habrían prolongado hasta 1995, año en el que la vidente falleció. Desde el primer día y sin pausa fue surgiendo una corriente de espiritualidad mariana conocida como Movimiento Nuestra Señora de las Rosas, Socorro de las Madres, o profecías de Bayside.

En noviembre de 1986, el entonces Obispo de Brooklyn Mons. John Mugavero, luego de una prolija investigación hizo pública una declaración en la que denuncia la falta de autenticidad de las apariciones, la confusión que crea el material difundido y las doctrinas  que enseñan, contrarias a la Fe, por lo que ordena a los fieles abstenerse de participar en ese movimiento que ha tomado el nombre de Apostolado mundial de San Miguel, u Orden de San Miguel.

Qué enseña la visión de Bayside? : Que el papa reinante (a la sazón, Paulo VI) es ilegítimo, un impostor, que el Concilio Vaticano II es herético, que el Nuevo Rito de la Misa no es válido, que el Espíritu de Santa Teresita del Niño Jesús  habitó a la vidente durante tres días, para comunicarle mensajes por medio de escritura automática, todo en un marco de profecías apocalípticas que nunca se cumplieron y con un lenguaje y estilo “tradicionalista” -oponiéndose al aborto, a la comunión en la mano, al comunismo ateo, a la masonería, y pidiendo la Consagración de Rusia.

A pesar de la prohibición del obispo, los mensajes siguen difundiéndose en comunidades parroquiales en todo el mundo gracias a la  prensa que se apoya, como es evidente, en un total desconocimiento de las disposiciones de la autoridad eclesiástica.


La Virgen de Cleveland

Según Maureen Sweeney-Kyle, desde 1985 la Santísima Virgen se le ha aparecido en Cleveland, Ohio, casi a diario para encomendarle la  misión de difundir mensajes a toda la humanidad.


La diócesis de Cleveland realizó un exhaustivo estudio de esta agrupación, y concluyó que era una secta, y peligrosa, por lo que la participación de las personas en ella es perjudicial y preocupante.

Sus seguidores han erigido el "santuario" de Maranathá, en el lugar de las supuestas apariciones.

En el santuario hay un lago formado por lágrimas de la Virgen, que los peregrinos pueden embotellar para llevar a su casa.
Un segundo lago donde los visitantes, si lo piden, pueden recibir un segundo ángel de la Guarda.
Un relicario de cristal que en su interior contiene  un cabello de la Virgen entregado personalmente por ella a la supuesta vidente.
Una tienda donde se expenden camisetas, chamarras, gorras, medallas, rosarios, estampas y videos alusivos a la Virgen que se aparece. Esta luce en las estampas como una joven bonita en actitud de bendecir, con túnica blanca, manto azul intenso y cinturón del mismo color, flotando sobre un cielo de nubes.  En el centro de su pecho, un corazón flamígero coronado.



Esta agrupación trabaja bajo diversos nombres: Ministerios del Amor Santo, Cofraternidad de los Corazones Unidos de Jesús y María, Misioneros Sirvientes del Amor Santo, Promotores de las apariciones de la Virgen de Cleveland.

Una de sus campañas es la difusión del llamado Rosario del no nacido. Según Sweeney-Kyle, la Virgen le mostró un rosario cuyas cuentas eran de gotas de sangre y gotas de lágrimas y le aseguró que rezando ese rosario, se evitaría el aborto de tantos niños como avemarías se recen, con un plus: la promesa de reducir el castigo merecido por ese crimen. 
Ese rosario se fabrica en acrílico y se vende en el santuario y por internet, y ha recorrido el mundo. En algunas cuentas se puede observar un diminuto embrión humano. 


Esta campaña confunde a la gente sencilla: ¿cómo creer que alguien que reza contra el aborto, pueda ser falaz, malintencionado? Así se ganan la confianza de la gente buena.


Los mensajes no concuerdan con lo que dice la Sagrada Escritura, e incluso llega a contradecirla .Por otra parte, los dirigentes de este movimiento trasuntan un odio indisimulable contra su obispo, odio que trasladan a sus seguidores.
Actúan al margen  de la autoridad de los pastores y obispos;  se adhieren tramposamente a diversos movimientos o grupos aprobados y reconocidos por la Iglesia Católica , y hacen uso de devociones y símbolos católicos para convencer  a la gente de que se trata de un ministerio católico.

Uno de sus engaños es la difusión de unas fotografías de Maureen Sweeney-Kyle con Juan Pablo II, en agosto de 1999, para dar la impresión de que están en comunión con el papa. Todo  lo cual les ha permitido proliferar en varias partes del mundo. Hasta en África tienen una fundación. Y en México constituyen un serio problema, por lo que la CEM debió ratificar lo dispuesto por la CDF, en un documento del 29 de abril de 2009, que firma  su entonces  Prefecto el Card. Levada: se desaprueba la participación de fieles y sacerdotes en actividades de dicho grupo.



Luz de María

Se dice que Luz de María Bonilla es Latina (aunque no se sabe con certeza de qué país), casada con hijos. Nadie la habría visto; no se conocen fotografías de ella. Sólo hay una transmisión radial, aparentemente grabada por vía telefónica, que se puede escuchar en you tube. Con lo que no puede saberse si existe una persona con ese nombre o es un montaje mediático. Dice tener mensajes de Jesús, María y los Arcángeles y que ellos aún no le autorizan a revelar su identidad. Afirma que Jesús se ha comunicado con otros mundos y otros planetas para transmitir sus mensajes. 

Lenguaje new age:
"expandiré la mente",
"el hombre de esta Era",
"renovar la mente",
"entrar en la conciencia, tomar conciencia, sacudir la conciencia, expandir la conciencia",
"no vivir en la estrechez de la mente humana",
"expandir el conocimiento",
"les bendigo en el ser".

Las oraciones “dictadas” por Jesús y María no resultan creíbles: extensas, alambicadas, reiterativas, con expresiones poco felices, lo que es extraño proviniendo de tan excelsos escritores. Por ejemplo, contienen expresiones tales como:
"el hombre continuará azotando a sus semejantes en el crisol"

Además tiene errores doctrinales:
"El anticristo está en Bélgica actualmente"


Son:
Ininteligibles:
"ustedes (lo que creen en este mensaje) mantienen la equidad entre el cielo y la tierra"
"la naturaleza se ha fusionado con la Voluntad de la Trinidad Sacrosanta".

sentimentales:
"Sientan las celebraciones litúrgicas en el corazón, en la carne, en el ser".
"transpiren amor hacia todos sus hermanos"

rebuscadas:
mensajes con sentencias  que parecen proverbios de Confucio:
"No busquen en el tiempo lo que está escrito por el hombre".

… o haikus:
"El tiempo no es tiempo y el instante ha dejado de ser instante"

mensajes de higiene ecológica:
"Les invito, hijos, a acudir a la sanidad del cuerpo mediante lo que la naturaleza les brinda para el bien del cuerpo, y ante la enfermedad actual: el uso de la artemisia annua".


Largos párrafos innecesarios y confusos:
"Hijos, cada uno, debe caminar con la conciencia de las constantes bendiciones que reciben de la Casa Paterna, conscientes de la Divina Misericordia, que sin cesar está en constante vuelo del Cielo a la tierra, para que todos los hombres tengan la gran bendición de mantener a su alcance, todos los auxilios que necesitan para vencer las pruebas y embates de cada día, con salud espiritual".

Extrapolación de frases bíblicas:
"En donde se reúnan a orar e invocar mi asistencia, ahí yo me hago presente"


Utilización de demasiadas figuras retóricas: (mecanismos del lenguaje para obtener un efecto estilístico)

quiasmos: (contraponer dos párrafos expresados con las mismas palabras en  orden invertido o con palabras opuestas  para que contrasten sus significados)
"Así camina el pueblo de mi Hijo: Sedientos, pero refrescados;  cansados, mas no abatidos".


Similicadencia (emplear palabras con el mismo accidente gramatical para producir un efecto rítmico).
"Oren amados Míos, por Japón, sufrirá.
Oren amados Míos, por Chile, lamentará.
Oren amados Míos, por Grecia, padecerá."

Anáforas (repetición de una o varias palabras al comienzo de varias frases)
"Purificación nunca antes vivida por el hombre, purificación que cargó Mi Hijo en Su Cruz de Amor.
Purificación que ya vive la humanidad.
Purificación que es puñal que atraviesa Mi Corazón Materno.
Purificación que será lamento del cuerpo y del alma.
Purificación en la que prevalecerá la oscuridad espiritual, oscuridad acarreada por la conciencia que será daga que atormentará sin cesar al hombre en toda su dimensión.
Purificación de cuerpo y de alma, purificación de los sentidos, purificación a la que se unirá el sol y la luna".

Y Epíforas (repetición de una palabra o expresión al final del párrafo)

"Mi fuerza y mi amor permanecen en mi pueblo.
La protección permanece sobre mi pueblo.
Mi casa toda permanece sobre mi pueblo."

"Avemaría purísima sin pecado concebida
Avemaría purísima sin pecado concebida
Avemaría purísima sin pecado concebida"

Concatenación (Repetición en serie que pone de relieve la continuidad; la última palabra de una frase es la primera en la siguiente). 
"El pecado se esparce como el viento aun sin que el viento exista; se esparce como el polvo, aunque no hubiera polvo".


Tal despliegue de pirotecnia verbal no es espontánea, es deliberada y no se acierta a ver por qué Nuestra Señora debería echar mano de recursos literarios para transmitir un mensaje. Recordemos que siempre la virgen habló sencillamente en la lengua del vidente: patois con Bernardita, Portugués con Lucía, náuatl con Juan Diego. No resulta creíble que  la Virgen  necesite dar énfasis al discurso con rebuscamiento estilístico.


CONCLUSIÓN

En estos grupos que hemos analizado hoy, y en muchos otros, aparecen elementos comunes:

o   Una impronta tradicional, más o menos fundamentalista: exigen que se comulgue en la boca y no en la mano, que sea abolido el  nuevo rito de la misa, que se recupere el latín y el canto gregoriano, que se declare la sede vacante y se nombre un nuevo papa, etc.

o   Una impronta pro vida: no al aborto, no a la manipulación genética, no a la polución ambiental, no al matrimonio homosexual, todo lo cual, de suyo no sólo no es malo, sino muy bueno, pero estas declaraciones  no autentican el mensaje.

o   Una impronta fatimista: el papa no habría revelado íntegro el tercer secreto de Fátima y exigen su publicación. Por ignoracia o por mala fe, desconocen o rechazan el documento de la CDF sobre Fátima, publicado en vida de Juan Pablo II. Como dato ilustrativo debemos decir que el prefecto de a CDF en esos días era Ratzinger. No hay duda de la seriedad de ese documento, por lo que no puede decirse alegremente que los obispos han mentido, han ocultado, han falseado, han tergiversado el mensaje de Lucía.

o   Una impronta apocalíptica de corte milenarista: Una catástrofe se avecina, el aniquilamiento mundial es inminente. La Virgen anuncia un signo para interpretar el llamado aviso, que es un cataclismo tan brutal que no habrá nadie que no quiera convertirse. Sobrevienen tres días de oscuridad y sólo los cirios benditos de algunas personas en gracia de Dios podrán encenderse. Antes de la gran tribulación, sucederá el rapto, esto es, un cierto número de justos no tendrán una muerte natural, sino que serán raptados, arrebatados corporalmente por NSJ. Luego de la expiación, viene Cristo a reinar a la tierra por un milenio, al cabo del cual tiene lugar una tercera venida de Jesús para el juicio final. Con ligeras variantes, este sería el relato de los últimos tiempos.


El milenarismo, en todas sus expresiones, ha sido condenado por la Iglesia. En los puntos 676 y 677 el Catecismo dice que el milenarismo es un mesianismo secularizado, ya que falsea el misterio de la redención en el horizonte de una realización del Reino intramundana: para el milenarismo Jesucristo en persona es el rey, el presidente, el primer ministro, el ministro de economía durante mil años. Ya no falta esperar nada más: estamos en el Paraíso. Esto es falso porque el triunfo de la Iglesia, el Reino, nunca será histórico, es metahistórico.

Los videntes de las apariciones que hemos mencionado adhieren al milenarismo, y por tanto, desobedecen el magisterio, enseñan una doctrina errónea.


Para concluir. ¿Qué nos mueve a ahondar en estos temas?
El Apóstol San Pedro decía en una de sus cartas que tenemos que estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra fe, y ésto es un imperativo en los tiempos actuales de relativismo y analfabetismo religioso. No podemos renunciar a trasmitir la verdad, íntegra, la doctrina completa, sin errores que la empañen y desdibujen.
En una frase de un reciente discurso a alumnos de la Universidad Urbaniana, nos dice el papa emérito, Benedicto XVI con la precisión a que nos tiene acostumbrados: La verdad exige ser comunicada.  Renunciar a la verdad es letal para la fe.





O Dios o nada



La editorial francesa Fayard se dispone a lanzar un libro en el que se entrevista a uno de los más influyentes miembros del Colegio Cardenalicio, el recientemente nombrado prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Cardenal Robert Sarah. Titulado “O Dios o nada” (Dieu ou rien), lleva el interesantísimo subtítulo “Entretien sur la foi” (Conversación sobre la fe), que inevitablemente trae a la memoria el innovador libro-entrevista de otro cardenal -Ratzinger- publicado hace tres décadas: "Informe sobre la fe". A propósito de la publicación de este libro, la Revista L´Homme Nouveau a publicado un extenso reportaje, del cual presentamos el siguiente extracto:


'Dios o nada', Eminencia, es la línea de conducta de la santidad. ¿Quiere usted ser un santo?

Sí, porque es nuestra vocación primera: ser santo, porque el Señor, nuestro Dios, es santo. Por medio de 'Dieu ou rien', me gustaría que Dios llegara a estar en el centro de nuestros pensamientos, en el centro de nuestros actos, en el centro de nuestra vida, en el único lugar que debe ocupar, a fin de que nuestro caminar como cristianos gravite alrededor de esta Roca y de la firme seguridad de nuestra fe. Con este libro pretendo dar testimonio de la bondad de Dios, a través del relato de mi propia experiencia. Dios es lo primero en nuestra vida, porque Él nos ama y la mejor manera de devolverle este amor consiste en amarlo al cien por cien. Desgraciadamente, el mundo occidental ha olvidado la primacía del amor divino. Es necesario recuperar esta relación con Dios. Por eso publico mi testimonio, para invitar al mundo a no rechazar más a Dios. Cuando observo mi vida veo, en efecto, la clarísima huella de la predilección divina. Provengo de una humilde familia africana y de un pueblo muy alejado del centro de la ciudad. ¿Quién habría podido decir en el momento de mi nacimiento lo que Dios iba a realizar? Para  ser seminarista y luego sacerdote, fui de Guinea a Senegal, pasando por Costa de Marfil y Francia. Después, fui obispo de Conakry, en condiciones difíciles. Más tarde fui llamado a Roma, en el mismo corazón de la Iglesia. ¿Cómo obviar entonces que cada etapa de mi vida constituye un signo evidente de la acción de Dios sobre mí?

¿Cuáles son las fuerzas y las debilidades del catolicismo africano?

Tiene razón a la hora de hablar sobre fuerzas y debilidades. La Iglesia en África es joven aún, y todo lo que es joven es frágil. Es necesario acrecentar el número de cristianos, no sólo en términos cuantitativos, sino asimilando mejor el Evangelio, ayudando a los cristianos a vivir plenamente, sin reticencias ni compromisos, tanto en la teoría como en la práctica, las exigencias de la fe cristiana. Los Papas siempre han orientado en esta dirección. Cuando Pablo VI en 1969, designaba a África como la nova patria Christi, evocaba una realidad que no nos impide la necesidad, a nosotros como africanos, de acoger más profundamente el Evangelio. Cuando encontramos el Evangelio y cuando el Evangelio nos penetra, nos desestabiliza, nos transforma, nos cambia radicalmente y nos da nuevas orientaciones y referencias morales. Por eso yo ruego verdaderamente y de todo corazón que Cristo habite en África, ya que de ahora en adelante es su nueva patria. Aunque, al mismo tiempo, hay un verdadero dinamismo en la Iglesia africana y creo, con certeza, que está llamada a desempeñar  un importante papel en la Iglesia universal. La Iglesia en África responde profundamente al deseo de Dios. Él así lo ha querido desde su origen. Cuando hablo de los orígenes, no me refiero solamente a San Agustín, si no que pienso de igual manera en que fue un país africano, Egipto, el que acogió a la Sagrada Familia y el que permitió salvar a Jesús. También fue un africano, Simón de Cirene, quien ayudó a Cristo a llevar su Cruz hasta el Gólgota. África ha estado relacionada con la Historia de la Salvación desde los orígenes. Y, hoy en día, en el contexto de crisis profunda, cuando la fe se pone en duda y se rechazan los valores, creo firmemente que África puede aportar en su pobreza, en su miseria, los bienes más preciosos: su fidelidad a Dios, al Evangelio, su adhesión a la familia, a la vida, en un momento histórico en el que Occidente da la impresión de querer imponer valores opuestos

Hay muchos sacerdotes en África. ¿Está usted preocupado por la falta de formación clerical tal y como sucede todavía a menudo en Francia?

Tenemos muchas vocaciones, pero no suficientes formadores sólidos y con experiencia. Vea usted, a menudo nos encontramos con jóvenes sacerdotes que, una vez terminados sus estudios en París o en Roma, enseguida son llamados a dar clase en los seminarios. No tienen la experiencia suficiente ni tampoco realmente consolidada por el tiempo ni por una relación personal con Jesús. Están en la situación de tener conocimientos sin haberlos asimilado realmente sobre el terreno. Nuestro drama no es, pues, la falta de sacerdotes, sino la falta de sacerdotes configurados con Cristo y transformados en Ipse Christus . En cierta manera, somos demasiados sacerdotes. Actualmente hay más de 400.000  sacerdotes en el mundo. Ya a principios del siglo VII, San Gregorio Magno escribía: “El mundo está lleno de sacerdotes, pero raramente encontramos un obrero en la cosecha del Señor;  aceptamos con agrado la función sacerdotal, pero no hacemos el trabajo que esta función conlleva”. ¿Qué es lo que ha transformado al mundo? Doce apóstoles absorbidos por Jesús, asidos por Jesús. Carecemos de este tipo de sacerdotes. Ciertamente, han estudiado muchos textos científicos, pero se manifiestan incapaces de alimentar al pueblo de Dios y de acercarlo a la radicalidad del Evangelio, porque ellos mismos no han visto realmente ni se han encontrado con Cristo personalmente. Deberían ser como San Agustín. Además de su calidad excepcional como teólogo, su palabra salía de su corazón y de su propia experiencia. ¡Este es el perfil de sacerdotes que yo querría!

La manera en la que está hecha la reforma litúrgica y a la vez el espíritu litúrgico en el cual se realiza la formación de los sacerdotes, ¿no se alejan del modelo sacerdotal que usted predica?

Constatamos cada vez más que el  hombre busca ocupar el lugar de Dios, que la liturgia se convierte en un mero juego humano. Si las celebraciones eucarísticas se transforman en lugares de aplicación de nuestras propias ideologías pastorales y de opinión de nuestras opciones políticas, que no tienen nada que ver con el culto espiritual que debemos celebrar según la manera querida por Dios, el peligro es inmenso. Creo que es urgente introducir más esmero y fervor en la formación litúrgica de los futuros sacerdotes. Su vida interior y la fecundidad de su ministerio dependerán de la calidad de su relación con Dios, dentro de este cara a cara que la liturgia nos propone experimentar.

Usted cuenta en su libro, con relación a este tipo de opciones, la anécdota de la supresión del baldaquino de la catedral de Conakry por Monseñor Tchidimbo

Sí. ¡Fue una reforma litúrgica a la francesa! Se ha querido mejorar la participación del pueblo de Dios en la liturgia, sin preguntar suficientemente, quizás, sobre el significado de esta 'participación'. ¿Qué quiere decir 'participar en la liturgia'? Quiere decir penetrar plenamente en la plegaria de Cristo. Nada que ver con el ruido, con la agitación ni con el hecho de que cada uno desempeñe un papel, como en un teatro. Se trata de penetrar en la plegaria de Jesús, de inmolarse con Él, de ser, en cierta medida transubstanciados y convertirnos, nosotros mismos, en hostias vivas, santas, agradables a Dios. Es exactamente lo que San Gregorio de Nacianzo afirma cuando dice: "Vamos a participar en la Pascua… Y bien, en cuanto a lo que nos atañe, participemos de manera perfecta… Ofrezcamos como sacrificio no terneros ni corderos con cuernos y pezuñas … Ofrezcamos a Dios un sacrificio de alabanza sobre el altar celeste, en unión con los coros del Cielo. Lo que voy a decir va aún más lejos: es a nosotros mismos a quienes debemos ofrecer a Dios en sacrificio: Ofrezcámose cada día toda nuestra actividad. Aceptemos todo por Cristo: mediante nuestros sufrimientos, imitemos su Pasión; mediante nuestra sangre, honremos su Sangre; ¡subamos a la Cruz con fervor!”. No se trata de repartirnos papeles o funciones. Progresivamente, somos llamados a entrar en el misterio eucarístico y a celebrarlo como Jesús y como la Iglesia lo ha celebrado siempre. La Eucaristía debe asemejarnos a Cristo, convertirnos en un solo y mismo ser con Cristo. Convertirme yo mismo en Cristo. Benedicto XVI ha sido claro al decir que la Iglesia no se construye a golpe de rupturas, sino en la continuidad. El Sacrosanctum Concilium, el texto conciliar de la sagrada liturgia, no suprime el pasado. Por ejemplo, no ha pedido nunca la supresión del latín o la supresión de la Misa de San Pío V.

Usted subraya la necesaria perpetuidad de la enseñanza moral de la Iglesia, pese a la presión de las corrientes relativistas ¿Es todo cuestión del magisterio? ¿Cómo concebir, de cara al futuro, el funcionamiento de este magisterio?

Hay que conservar absoluta, fiel y preciosamente los dones esenciales de la fe cristiana, dentro de una inteligencia que busca explorarlos en profundidad y comprenderlos de manera activa y siempre nueva. Mas debemos conservar intacto el depósito de la fe y guardarlo al abrigo de toda violación y de toda alteración. Si la Iglesia comienza a hablar como el mundo y a adoptar el lenguaje del mundo, deberá aceptar el cambio de su modo de enjuiciamiento moral y, en consecuencia, deberá abandonar su pretensión de querer clarificar y guiar a las conciencias. De este modo, la Iglesia deberá renunciar a su misión de ser para los pueblos luz de verdad. Deberá renunciar a decir que posee bienes que son fines, que perseguirlos es noble para el hombre, no solo como valor sino como objetivo por conseguir. Sobre todo, deberá renunciar a decir que sostiene que hay actos que son en sí mismos intrínsecamente malos y que ninguna circunstancia los permite. Pienso, pues, que el magisterio debe permanecer firme como una roca. Porque si creamos una duda, si el Magisterio se sitúa en relación con el mundo en que vivimos, la Iglesia ya no tendrá el derecho de enseñar. Hoy en día lo más urgente es, ciertamente, la estabilidad que deben tener las enseñanzas de la Iglesia. El Evangelio es el mismo. No cambia. Naturalmente, siempre es preciso un trabajo de formulación para llegar mejor a las personas, pero no podemos, bajo el pretexto de que ya no nos escuchan, adaptar las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia a las circunstancias, a la historia o a la sensibilidad de cada uno. Si creamos un magisterio inestable, creamos una duda permanente. Hay un inmenso trabajo que hacer a este respecto: hacer perceptibles las enseñanzas de la Iglesia conservando intacto el núcleo de la doctrina. Por eso es inadmisible separar la pastoral de la doctrina: una pastoral sin doctrina es una pastoral construida sobre arena.

Se tiene la impresión de que actualmente no hay una frontera definida, dentro de la Iglesia, entre los que están fuera y los que están dentro de ella. En Francia, por ejemplo, hay universidades católicas donde se enseñan explícitamente herejías y permanecen siendo “católicas”. En el último Sínodo, algunos sostenían la línea que usted promueve, pero otros decían lo contrario. Ahora bien, todas son consideradas como “católicas”. Por el bien de las almas, ¿no habría que volver, no solo a una enseñanza clara, sino también a la declaración explícita de que tal o tal cosa ya no es católica?

Yo creo que permitir decir a un sacerdote o a un obispo cosas que quebranten o arruinen el depósito de la fe, sin exigir explicaciones, es una falta grave. Como mínimo hay que interrogarle  y pedirle que explique las razones de sus palabras, sin dudar exigir que las reformule conforme a la doctrina y a la enseñanza secular de la Iglesia. No podemos dejar a la gente que escriba o que diga cualquier cosa sobre la doctrina, la moral, cosa que actualmente desorienta a los cristianos y crea una gran confusión sobre lo que Cristo y la Iglesia siempre han enseñado. La Iglesia nunca debe abandonar su título de Mater y Magistra: su papel de madre y de educadora de los pueblos. Como sacerdotes, obispos o simples laicos, nos equivocamos al no decir que una cosa es falsa. La Iglesia no debe dudar al denunciar el pecado, el mal y toda mala conducta o perversiones  humanas. La Iglesia asume, en nombre de Dios, una autoridad paternal y maternal. Y esta autoridad es un humilde servicio por el bien de la humanidad. Sufrimos hoy en día una carencia de paternidad. Si un padre de familia no dice nada a sus hijos sobre su conducta, no actúa como un verdadero padre. Traiciona a su razón y a su misión paternal. El primer deber del obispo consiste, pues, en interpelar a un sacerdote cuando los propósitos de este último no sean conformes a la doctrina. Se trata de una penosa responsabilidad. Cuando Juan el Bautista respondió a Herodes: No tienes el derecho de tomar a la mujer de tu hermano, perdió la vida. Desgraciadamente, en la actualidad, la autoridad se calla a menudo por miedo a ser tratado de intolerante o  ser decapitado. Como si mostrar la verdad a alguien lo convirtiera en un ser intolerante o integrista, cuando se trata de un acto de amor.

En Francia, el catolicismo institucional está envejecido, mientras que la base, lo que llamamos “nuevo catolicismo”, es joven y dinámica. Pero hay un desfase entre este catolicismo sobre el terreno y muchos pastores. ¿No existe un problema en la nominación de los obispos?

Es una pregunta difícil la que me planteáis. Dejemos que el Espíritu Santo nos trabaje, nos transforme y nos renueve. Pues es Él el que renueva verdaderamente la faz de la tierra. Es Él el que da vida y santifica a la Iglesia. En lo que respecta al segundo punto de vuestra pregunta, me gustaría simplemente dar esta información. La lista de los nombres y de los candidatos al episcopado son generalmente propuestos por la Conferencia Episcopal nacional. La Conferencia Episcopal, consciente de los desafíos actuales, de la problemática de la Iglesia de Francia y de la diócesis por cubrir, sugiere candidatos dignos e idóneos. La nominación de un obispo es una enorme responsabilidad ante Dios y ante la Iglesia. Los nombres de los candidatos al episcopado, en otros términos, la “terna”, son presentados al nuncio apostólico. El nuncio apostólico, después de haber obtenido la autorización del dicasterio competente, procede a la encuesta sobre cada candidato. El nuncio y  Roma confían enteramente en la conciencia, en la rectitud y en la honestidad de las informaciones. Si todo se hace en el temor de Dios y por el bien de la Iglesia, no hay razón para que la contribución de los informadores no pueda ayudar al Papa a elegir buenos obispos. Todo depende de la Iglesia local. Pero me gustaría también señalar que a veces excelentes sacerdotes no están hechos para ser obispos. También ocurre que un excelente sacerdote, una vez hecho obispo, llegue a ser irreconocible, porque la autoridad, el ejercicio del poder, lo han modificado profundamente. En lugar de ser un padre, un guía espiritual y un pastor, se convierte en un jefe difícil y pobre en relaciones humanas.