Madre de la Vida y la Familia

Una pila bautismal de piedra es el lugar ideal con el que sueña Luis Olcoz Zaratiegui  para colocar la escultura a la Virgen que terminó de tallar el otoño pasado.

La estatua, hecha en roca arenisca de 71 kg de peso, 65 cm de altura y 38 de base, es "sencilla y de escaso valor artístico", -según reconoce su autor-, pero bajo la advocación de "Madre de la Vida y la Familia" pretende hacer un llamamiento a la sociedad actual sobre dos problemas que le preocupan gravemente: el aborto y las rupturas familiares.

Cuando se aproximaba la edad de jubilación, este navarro de 70 años, que fue enfermero ATS durante casi toda su vida laboral, empezó a preocuparse por las actividades a las que dedicaría su tiempo libre, sobre todo por aquellas que no había podido permitirse hasta entonces. "Primero planeé hacer una imagen de mi madre biológica, -santa Felisa para mí, afirma Olcoz-, e incluso trabajé bastantes días en esa idea, pero me di cuenta enseguida de que era una osadía y abandoné", reconoce.

Sin embargo, la piedra de más de 200 kg que Olcoz ya tenía en su casa nativa de Amatrian y que le había proporcionado un buen amigo suyo, Roberto Martínez Lerga, no le dejaba tranquilo. "Cada vez que me acercaba al pueblo, -explica-, esa piedra me recordaba mi falta de constancia". Así que a finales de 2008, cuando se hallaba muy sensibilizado por el devenir de la sociedad actual, se propuso un nuevo reto: hacer una talla de una Virgen "sencilla, sin bocetos, tal y como la concebía en aquél momento" y que "sirviera a la gran familia de creyentes para constituir hogares cristianos más sólidos ".
Olcoz compró dos cinceles, dos gradinas, un puntero, varios formones, una maza, diversos martillos y una sierra de diamante, que permitiera hacer los trabajos más bastos, y se puso manos a la obra. "La piedra arenisca, propia de la zona,-aclara Olcoz-, tiene dos inconvenientes: las vetas, que cuando te las encuentras pueden dar al traste con el trabajo realizado, y la blandura, que hace más difícil terminar los pequeños detalles, porque se rompen con más facilidad que en otro tipo de piedras como el granito o el mármol", concluye.
La escultura se terminó en otoño de 2010 y el pasado 13 de marzo fue bendecida por el arzobispo de Pamplona, D. Francisco Pérez, en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Tudela. Ahora, sólo necesita una pila en una iglesia.

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