La imposición de manos

Fuente: El Observador de la Actualidad (México)

Muy usada desde los primeros tiempos de la Iglesia, la imposición de manos en la oración resurgió cuando la adoptó el Movimiento Carismático.


No es un gesto exclusivo de los cristianos. También los paganos lo usan, especialmente en prácticas ligadas a la New Age, como el llamado reiki, práctica inventada apenas en el siglo XX por el japonés y monje zen Mikao Usui, quien haciendo una mezcolanza de creencias religiosas hindúes, tibetanas, etc., pretendió haber descubierto cómo con la imposición de manos de ciertas maneras y bajo ciertos requisitos, permite la «armonización natural» del cuerpo gracias a la utilización de la supuesta «energía universal» o chi, eliminando así todas las enfermedades.

Por desgracia hay católicos tan mal formados que practican el reiki , convencidos de que el Espíritu Santo y el chi son lo mismo, y no se dan cuenta del engaño del Maligno. Pero hasta los «maestros» del reiki advierten que «la aplicación pura de la imposición de manos trae consigo algunos riesgos, ya que al no enseñarse los mecanismos de protección o la disipación de energía malsana de los pacientes, el terapeuta corre ciertos peligros». La verdad es que tales riesgos no se deben a ninguna «energía negativa», sino a la intervención de Satanás.

Los exorcistas han registrado muchos casos de personas con opresión demoniaca o hasta posesión, surgida en el momento de la «iniciación» del terapeuta reiki, o bien ocurrida en el paciente cuando recibía la «terapia». Lo mismo ha ocurrido si el que impone las manos es un gurú u otro líder pagano.

Si bien existe un verdadero carisma de sanación dado por el Espíritu Santo a ciertas personas (sacerdotes o seglares), que con frecuencia se manifiesta justo al imponer las manos en los enfermos, hay que recordar que el diablo todo lo imita, de manera que también existen «dones» de procedencia satánica. El padre Gabriel Amorth cuenta en su libro Narraciones de un exorcista el caso de un hombre que, tras jugar a la ouija, fue investido de extrañas facultades: clarividencia, lectura del pensamiento, diagnósticos clínicos, lectura del corazón y la capacidad de anular el dolor físico de las personas al imponerles las manos.

Por si todo lo anterior fuera poco, se llegaron a reportar casos en algunas parroquias de Estados Unidos en que, tras que el sacerdote y su equipo de oración imponían las manos, ciertas personas se dejaban caer fingiendo un falso «descanso en el Espíritu», para luego correr con sus abogados y demandar a la parroquia por la «caída» a fin de sacerle dinero.

Hay, pues, muchas razones por las que la Iglesia pide cada vez más tener mucha prudencia en el uso del gesto de la imposición de manos, aunque esto desagrade a muchos. Por eso aclara Omar Ramírez, director de Magnificat Radio, que la Iglesia no es egoísta al impedir tantas veces «el deseo de muchos de imponer las manos para ayudar a otros: Es una propuesta prudente para que las personas no vayan a ser víctimas de una circunstancia peligrosa». Y cita Hechos de los Apóstoles 19, 13ss para ejemplificar cómo no todas las personas están capacitadas para enfrentarse a un espíritu inmundo.

Agrega: «Una hermana de un grupo de oración me contó que, después de haberse dejado imponer las manos por dos mujeres, comenzó a tener un cuadro depresivo, dificultades en su hogar y situaciones no normales, más bien preternaturales. Así, no es una situación de egoísmo que la Iglesia nos diga que no debemos imponer manos a la ligera; no todas las personas pueden imponer manos porque, incluso, para llegar a la imposición de manos hay que tener un criterio fuerte de discernimiento. Sepan, pues, que no hay ninguna mala intención al pedir prudencia».

Entonces, ¿cuándo puede un seglar imponer las manos?
* Un seglar no puede imponer las manos cuando se está recibiendo un sacramento.
* Un seglar puede imponer las manos como señal de bendición de Dios para otra persona; por ejemplo, cuando se está orando en grupo.

Conviene, sin embargo, tener precauciones:

* No imponer las manos indiscriminadamente; hacerlo sobre un desconocido puede ser riesgoso, pues no se sabe cuál es su situación interior.

* Por lo mismo, tampoco dejar que cualquiera se las imponga a uno. * Es preferible que el sacerdote designe un equipo de personas para esa tarea.

* Si durante la práctica de este gesto o como consecuencia posterior a él, se presentara algo anormal, el sacerdote, como pastor de su grey e investido de poder sobrenatural, ha de hacerse responsable de la situación.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Esto tiene bases doctrinales?
¿Porque un seglar puede imponer manos?
¿ Es necesario para la Gracia ?

Fabiela Meneghini dijo...

El artículo es clarísimo: cuando un laico "impone las manos"(durante la oración y sólo durante la oración), significa un gesto de bendición. Ésto no repugna a la doctrina. ¿Acaso los padres no bendicen a sus hijos? Mi esposo y yo con frecuencia nos bendecimos mutuamente haciéndonos una señal de la cruz en la frente.
No se trata aquí de la imposición de manos del obispo a un sacerdote cuando le confiere el Sacramento del Orden. En el artículo se habla de un gesto; no es obligatorio, y definitivamente no es necesario para la Gracia.

Anónimo dijo...

También yo les hago a mis hijos la señal de la Cruz, pero no les impongo las manos.
A los demás les digo ¡ Que Dios te Bendiga! Pero tampoco les impongo las manos.
Hay un abuso, por buscar lo "extraordinario". Pues estos grupos estan llenos.

Fabiela Meneghini dijo...

En su comentario anterior ud hace preguntas, como si no supiera las respuestas; el segundo comentario evidencia que ud. tenía posición tomada antes de hacer las preguntas, con lo que se pone de manifiesto que lo que quería era "hacerme pisar el palito".
Le recuerdo que la Renovación Carismática es un movimiento permitido por la Iglesia y su cabeza visible, que hoy es Benedicto XVI. Lo que no implica que tengamos que sentirnos cómodos con esa espiritualidad, o que debamos suscribir los abusos que existen en todas las instituciones humanas. El artículo claramente se refiere a esto último, pues enumera más objeciones que elogios al gesto de imponer las manos.
A mí tampoco me gusta, si mi opinión personal le interesa.

Anónimo dijo...

Querida Fabiela: no queria "hacerle pisar el palito".
Sí sé que tienen aprobación, que són visitados por el Obispo.
Pero no inponen manos delante de Él.Estos dias me invitaban porque habría nueva efusión del Espiritu Santo, claro que, prefiero las vigilias "normales". Seguro que hay de serios y santos, lo triste de estos otros es que se creen con carta blanca para hacer lo que les dé la gana.

Anónimo dijo...

Que pena por Fabiela que no tiene caridad para contestar, aún que sea alguién que quiera provocarnos, siempre hay que demostrar que somos discípulos de Jesús y hay que enseñar al que no sabe con amor y paciencia.

Fabiela Meneghini dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fabiela Meneghini dijo...

Caridad, pero en la Verdad.No estoy obligada a edulcorar las respuestas. Quien venga con un puñal bajo el poncho, no me culpe a mí si resulta malherido.