La Salve en verso



Fuente: Revista Miriam


Estrella del norte,
del alba Lucero,
yo voy a decirte
esta Salve en verso.


Dios te salve, Madre
de Desamparados,
a tu altar venimos
con flores de mayo.

Fuiste elegida
de entre las mujeres
de cielo y tierra.
Reina y Madre eres.


Eres resplandor
de tu hermosa gloria,
también eres Madre
de Misericordia.


Consuelo y amparo
de toda criatura
de desamparados
¡oh Vida y Dulzura!

Ábrenos a todos
del cielo las puertas,
con fe te pedimos
Esperanza nuestra.


Al verte tu Esposo
se quedo admirado,
y Jesús te dijo:
¡Madre, Dios te Salve!

De la muerte triste
no nos acordamos
y cuando sufrimos,
Madre, a ti clamamos.

Te pedimos, Madre
de Desamparados:

mira como sufren,
esos desterrados.


Madre de pureza
que alegría llevas,
todos somos tuyos
los hijos de Eva.


Con mucha alegría,
Madre, te aclamamos,
cuando estamos tristes
a ti suspiramos.


Sacarás las almas
las que estén penando
en el purgatorio,
gimiendo y llorando.


Llévanos al cielo
donde tú te fuiste
dejando este valle
de lagrimas tristes.


Madre, te honraremos
siempre desde ahora,
ruega por nosotros,
Ea pues, Señora.


Eres nuestro amparo,
Reina y Madre nuestra
de Desamparados,
Abogada nuestra.


La gloria te piden
todos tus devotos;
aunque te ofendamos,
vuélvete a nosotros.


Dulce Madre mía,
esos son tus ojos,
por la Salve son
misericordiosos.


Como eres tan pura
subiste al cielo,
y aquí nos dejaste
después del destierro.


Para amarnos mucho,
nadie más que tú,
y después nos muestras
al niño Jesús.


A verte, los Magos
vinieron de Oriente
y el Fruto Bendito
nació de tu vientre.


No hay mujer que iguale
tan pura y graciosa
y también clemente ,
Madre, ¡oh tú, piadosa!


Danos el sustento
pan de cada día
para alimentamos,
oh, dulce María.


A tu hermosa gloria,
Madre, llévanos,
y a tu Hijo amado
ruégale por nos.

Por ser bondadosa
de buen corazón
a ti te eligió
por Madre de Dios.


Todos te pedimos
nos darás la paz
para que seamos
dignos de alcanzar.

Llévanos contigo,
Virgen de pureza,
y allí cumpliremos,
Madre, las promesas.


Como eres tan buena
tienes el poder
de Nuestro Señor
Jesucristo. Amén.


A verte, María,
a ti hemos venido
y la Salve en verso
te hemos ofrecido.
Madre de Jesús
y de todos Madre,
¡oh Virgen María!
te ofrezco la salve.