Virgen de Zapopán

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopán
Imagen vestida actual

La imagen de la Virgen de Zapopán que se venera en el santuario a ella dedicada, es la misma que llevaba colgada al cuello Fr. Antonio de Segovia, el apóstol de Nueva Galicia (México), y que probablemente, a solicitud de él le hicieran los indios de Michoacán.

Fr. Antonio de Segovia (1486-1570)

La imagen miden 34,2 cm. de pies a cabeza. De ancho a la altura de los codos mide, 11,5 cm.; el rostro 5,5 cm.; de la rodilla a los pies, escasos 9 cm. Fuera de la cabeza, las manos y los cuernos de la luna que son de madera, el resto es de corazón de caña de maíz, no amasado ni batido sino unidos unos con otros los cañutos verticalmente con alguna clase de pegamento.


Imagen original

La tez es morena, acentuado el color oscuro por la antigüedad y por haber permanecido cubierta por dos velos para protegerla de la luz y el polvo. La frente es llana, los ojos rasgados y grandes de color aceitunado y de mirar sereno. La nariz recta es un poco estrecha en la parte media y algo amplia en la punta y fosas nasales. La boca es pequeña aunque el labio inferior luce un poco grueso. Las mejillas son llenitas. Un cuello recto sostiene la cabeza en igual posición, mientras las manos están juntas a la altura del pecho. Su aspecto y apariencia es el de una típica Inmaculada Concepción.

No es una obra de arte, pero impresiona por su majestad y realeza; admira su semblante y la expresión de su rostro: a veces sombría, a veces seria, a veces risueña, según la luz ambiente.
La imagen original fue resguardada de la cintura para abajo en un vaso de plata y placas metálicas en el pecho y en la espalda, juntamente con la peana en el año 1713. Posteriormente, en 1935 y con motivo de la elevación de su santuario a la categoría de Basílica, ese vaso de plata fue sustituido por otro en forma de túnica artísticamente labrada.
En 1992 la imagen fue sometida a una prolija restauración, proceso que permitió concluir que jamás había sido restaurada, sino que sólo había sufrido varios cuidadosos retoques con el correr de los siglos; todas las fallas fueron tapadas con pasta de maíz tomada de antiguas imágenes para que el resultado final fuera excelente.

Declarada en 1734 Patrona de Guadalajara contra tempestades, rayos y epidemias, no será hasta 1919 que Pío XII la coronará como Reina de Jalisco.

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