A 150 años de la evangelización de Taiwan

por el P. Domingo Albarrán
Fuente: Alfa & Omega
Estadio de Linkou: Conmemoración de los 150 años de evangelización de Taiwan

Los primeros misioneros que llegaron a Taiwán a evangelizar fueron dominicos españoles, en 1626, en tiempos de Felipe II. Inmediatamente, los caminos de la evangelización se tiñeron de sangre: tres misioneros caen en emboscadas y son asesinados. En 1642, fueron expulsados de la isla por los holandeses, tanto la guarnición española como todos los misioneros que quedaban.
Doscientos diecisiete años estuvo la isla sin misioneros, hasta que, en 1859, el padre Fernando Sáinz y el padre Ángel Bufurull llegan a Kaohsiung. Al enterarse el mandarín de la llegada de los extranjeros, ordena que les arresten. Debido a los malos tratos recibidos, Fernando tiene que abandonar la isla a los veinte días de pisarla. Sin embargo, perseveró. «Con dos cestos colgados en los extremos de una caña de bambú sobre los hombros –es la pluma de Fernando la que escribe–, llegué a la ciudad de Tainan. Fui disfrazado de peón o cargador, pudiendo, merced a este disfraz, entrar en la ciudad sin que nadie me dijera ni una palabra, no atreviéndome siquiera a comer, a pesar del hambre que tenía».

Con dos compañeros chinos, uno catequista y otro vendedor de medicinas, iba Fernando de un lado para otro con el único fin de implantar la Palabra de Dios. Así de sencillo comenzó la evangelización. En 1861 funda cinco misiones. Ante la avalancha de niñas abandonadas por sus padres, funda la Santa Infancia. En 1868 funda otra misión en Tainan. En ese mismo año, fallece como mártir de la fe el catequista Vicente Chin, brazo derecho de Fernando, tras ser apaleado e introducido boca abajo en una letrina. Los chinos prenden fuego a tres de sus misiones. Fue un año de furiosa persecución, dificilísimo para este evangelizador, que tuvo que abandonar Taiwán a sus 37 años.

¿Qué no experimentaría este gran apóstol al ir dejando sus costas? Su nombre es imperecedero en las gloriosas páginas de la Iglesia católica en Taiwán. Desde el tiempo de Fernando, la actividad misionera no se ha visto interrumpida hasta el día de hoy. De ahí estos 150 años de exaltación y celebración.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es sumamente gratificante volver a leer el nombre de un ilustre representante de la Iglesia Católica como es el Padre Domingo Albarrán. Con el compartí buenos tiempos durante mi estadía en la isla de Taiwan.
Mucho me gustaría poder trasmitirle mis saludos afectuosos. Así mismo desearle toda clase de éxitos y felicidades en su esfuerzo de propalar la palabra de El Señor. José Yi Yacila E-mail joseyiyacila@hotmail.com