Las imágenes de la Patrona de Cadiz

La Patrona coronada

La Hermandad del Rosario de Cadiz, integrada en principio por esclavos negros residentes en la ciudad, surge a finales del siglo XVI en la antigua ermita del Rosario, hoy parroquia del mismo nombre. Desde entonces, fueron cuatro las imágenes que los gaditanos han contemplado.

En 1596 la imagen original titular de los morenos, padeció los ultrajes de los invasores angloholandeses cuando el sitio y saqueo de la ciudad de Cádiz. La imagen fue arrastrada por las calles y también sufrió cuchilladas y quemaduras en distintas partes del cuerpo. Totalmente desmembrada fue arrojada en un lugar que se conocía como El Boquete. Pero una colonia católica de ingleses la recogieron y fue llevada a las islas británicas. Es la famosa "Lady Vulnerata".



La imagen destruida durante la Guerra Civil
Con la llegada a la ciudad de los frailes dominicos estos se hacen cargo de la dirección espiritual de la hermandad, que se traslada llevando consigo una nueva imagen realizada en 1598 desconociéndose su autor. La imagen tenía el semblante triste, muy erguida, de mirada frontal y con una leve inclinación de la cabeza. El Niño Jesús que portaba, según parece, fue una obra protobarroca, posterior a la hechura de la Virgen.

La intervención sin dudas milagrosa de la Sma. Virgen del Rosario en las epidemias de 1681 y 1730, y en el terremoto de Lisboa, motivó que el Ayuntamiento la nombrara Patrona y Protectora de la Ciudad de Cádiz, patronazgo que Pío IX ratificó mediante Bula del 25 de junio de 1867.
La Rubia de Granda

El 11 de mayo de 1931 un grupo de exaltados incendiaron el Templo y el Convento, y los dominicos, antes de huir, pudieron rescatar el Santísimo Sacramento y lo que quedaba de la imagen de la Virgen: las manos y el Niño Jesús.

Una reproducción fotográfica colocada en el altar y capilla de la Coronación de Nuestra Señora, en la Catedral Vieja, vino a sustituir el hueco dejado por la Patrona en su templo conventual.

Pronto se repuso la talla por medio del encargo que realizaron un grupo de gaditanos devotos de la Virgen al escultor y sacerdote Félix Granda y Buylla. El 23 de diciembre de 1933 se volvieron a abrir las puertas del templo dominico restaurado. Una nota de prensa muy escueta decía: "...se ofrece en la hornacina una imagen de la Santísima Virgen del Rosario, cuyas manos y el Niño Jesús que sostiene en ellas, pertenecen a la imagen destruida".

Granda realizó una versión muy libre y muy hermosa de la Virgen, sin ajustarse a los rasgos de la desaparecida. Según refieren algunos testigos, el rostro de esta Virgen era muy parecido al de una de las damas que fueron a encargarle el trabajo. La imagen no fue del agrado de los gaditanos, que la llamaban "la rubia de Granda" por el color de sus cabellos y sus ojos azules. En 1943 se retiró del culto y ha estado durante muchos años en una habitación próxima al camarín en que actualmente se aloja la Patrona; actualmente se desconoce su paradero.

La Patrona

En 1943, Manuel José Rodriguez Fernández Andes, -imaginero sevillano que pertenecía a la Orden Tercera de Santo Domingo de Guzmán y había sido novicio en el famoso convento de Almagro-hizo la actual imagen, a la que también se le colocaron las mismas manos y el Niño Jesús que habían tenido las anteriores. Es una imagen muy galana, hermosa como pocas, mostrando a Jesús y el Rosario. Es la imagen de la “Patrona” que desde el 26 de septiembre de ese año recibe la veneración de todos los gaditanos. Su coronación canónica tuvo lugar el 4 de mayo de 1947. Además, desde el 26 de mayo de 1967 ostenta la vara de Alcaldesa Perpetua de la ciudad, y también tiene honores de Capitán General, éstos, concedidos por los marinos, que la tienen por Patrona de la Armada Española desde la victoria de Lepanto. Y tiene, infinidad de regalos de gentes de toda condición. Y, todos los años, esta vez con varas de nardos, los niños de Cádiz, recuerdan al mundo quien es su Patrona y por qué se la quiere tanto.

La imagen procesiona dos veces al año: en la festividad del Corpus Christi y en el día de su onomástica, el 7 de octubre; viene precedida de una novena y una multitudinaria ofrenda floral. Durante estos actos, el pueblo canta los gozos que el Beato Fray Diego de Cádiz le dedicó:

Cantemos con devoción
a la que es de Dios Sagrario;
Señora, por tu Rosario,
logre yo mi salvación.


La Galeona, que se quemó en 1931

Estrechamente relacionada con nuestra Patrona, se venera en la misma iglesia otra imagen de la Virgen del Rosario: una talla de madera sin vestidos de tela, de unos 60 cms. de altura, llamada popularmente "La Galeona" Se llama así porque esta imagen acompañaba a los buques galeones de la Flota de Indias en la nave capitana.

Eran varias las esculturas galeonas en la carrera de Indias, pero ésta de Santo Domingo ha sido objeto de particular historia en esa tradición religiosa naval. Han quedado registrado pintorescos detalles de los actos y procesiones a que daba lugar el embarque y desembarque de esta imagen de Nuestra Señora del Rosario en la flota de Nueva España. Durante su tiempo de permanencia en Cádiz, la imagen de La Galeona quedaba colocada en la capilla del Tercio de Galeones, en la misma iglesia dominicana.

También el cuerpo de la primitiva Galeona se quemó en 1931 el mismo día que la Patrona. Pero, inexplicablemente, quedó de ella la cabeza y el Niño Jesús. Más tarde el Niño fue robado, pero el ladrón, al enterarse que iban a reconstruir la imagen de la Virgen, se arrepintió y lo devolvió secretamente. En 1945, por encargo de los padres dominicos, el escultor gaditano D. Juan Luis Vassallo Parodi esculpió una nueva imagen conservando en su interior, a modo de reliquia, el leño quemado de su primer cuerpo y colocado de nuevo el Niño Jesús en el brazo izquierdo de la Virgen. Y así, en la imagen que hoy vemos, la cabeza de la Madre y el Niño son de la primera Galeona, y el cuerpo, una perfecta reconstrucción del anterior.