El Rosario de Cristal

El Rosario de Cristal es uno de los actos más relevantes de la fiesta de la Virgen del Pilar, aunque poco conocido fuera de Aragón. Explosión de fervor religioso y cultural, único en el mundo, recorre las calles del casco viejo zaragozano todos los 13 de octubre de cada año desde hace ciento veinte años.

El origen

La referencia más antigua que se conserva de las fiestas pilaristas, es de 1765, en que se invita, para el día 12 de octubre por la tarde, a un “Rosario General de todos los establecidos en Zaragoza con 30 estandartes de la virgen rodeados cada uno por faroles de cristal y 8 ó 16 antorchas”.

Pero el Rosario de Cristal que hoy conocemos comenzó a formarse a comienzos de 1889, cuando se fundó la Cofradía del Santísimo Rosario de Nuestra Señora del Pilar. Su presidente, Don José M. Pra y Duarte, concibe la idea de dotar a la procesión del rezo del Rosario de una colección de faroles que serían llevados por los fieles en lugar de las tradicionales hachas, velas y estandartes usados hasta entonces. Los faroles simbolizarían cada una de las partes de la oración del rosario que los devotos iban rezando: los Misterios, los Padrenuestros, las Avemarías, los Glorias y las Letanías.



El encargo se realizó al arquitecto del Ayuntamiento Ricardo Magdalena, que concibió el proyecto en dos etapas. En la primera se construirían los faroles correspondientes a los Padrenuestros, Avemarías, Glorias y Letanías. En la segunda, a los quince misterios, más grandes y monumentales que los anteriores, construidos para ser transportados sobre carrozas.

Según escribió J. Nasarre en 1889 «Con febril actividad se trabajó a fin de que estuviera dispuesta la colección de faroles para el día 12 de octubre de 1889, y en la noche de ese día, presenció Zaragoza y los muchos forasteros que concurren a las renombradas fiestas del Pilar, la grandiosa procesión del Rosario, bajo la nueva forma dispuesta. El efecto producido excedió a toda ponderación». En 1890 se completaría la segunda fase de los trabajos, y en la procesión, que se trasladó a la tarde del día 13, se pudo contemplar la obra ya terminada. Fue a partir de este día, en que se lucieron por primera vez la multitud de policromadas vidrieras iluminadas, cuando popularmente se la pasó a denominar Rosario de Cristal.

A partir de ese momento en que la procesión conforma su cuerpo más importante, se realizan diferentes cambios y mejoras, ya que se suceden las donaciones, completando la comitiva con nuevas piezas entre las que se incluyen faroles y carrozas o se realizan restauraciones de las piezas originales. También la tecnología va enriqueciendo la tradición, ya que en 1957 se incorpora la megafonía al recorrido, y en 1969 se sustituye las velas de los faroles por iluminación eléctrica alimentada por pilas.

Esta procesión se ha celebrado ininterrumpidamente cada año. No obstante, se ha suspendido en ocasiones especiales, como durante los años de la Guerra Civil, en que no salió la procesión por miedo a que pudieran romperse las piezas.

La procesión simboliza un rosario, en el que las cuentas han sido sustituidas por faroles de cristal. En ella encontramos quince faroles monumentales transportados con carrozas, que son diferentes para cada uno de los Misterios además de faroles de mano: 15 para los Padrenuestros, 150 para los Avemarías, 15 para los Glorias, 4 para las salutaciones y 63 para las Letanías. Todos ellos fueron diseñados por el arquitecto Ricardo Magdalena.


Los faroles monumentales tienen estructura de hierro, adornados con piezas de hojalata y latón, además de las vidrieras con imágenes que representan los misterios, procedentes de la casa Degrand de Burdeos. El color varía dependiendo del tipo de misterio que se esté contemplando. En los Gozosos, referentes al nacimiento e infancia de Jesús, los colores predominantes son el rojo y el verde; en los Dolorosos, correspondientes a escenas de la Pasión, el violeta y el verde. Por último en los Gloriosos, propios de la Resurrección y Ascensión, los dominantes son el blanco y el azul. Además, cada uno de ellos lleva escrito el misterio que representa.

Los faroles de mano son mucho más sencillos y de tamaño reducido. Tienen formas geométricas y están rematados por una corona metálica. Cada uno de ellos lleva escrito en el centro el nombre de la oración que simboliza. Todos fueron construidos en los talleres Quintana de Zaragoza en 1890.

La procesión se completa con otros faroles y esculturas, que si bien no forman parte de lo que sería la oración, son igualmente importantes en el Rosario de Cristal. Éste es el caso del farol de «La gran Cruz del Rosario» que abre la procesión, donado en 1891 por León Quintana, dueño del taller donde se realizaron los faroles que componen el rosario. El diseño es también de Ricardo Magdalena, al igual que en los casos anteriores.

También es una pieza distintiva la carroza con el farol del templo del Pilar. Esta obra de gran tamaño, está compuesta por miles de piezas de cristal que reproducen la Basílica tanto en su exterior como en su interior, que puede verse a través de los cristales de la fachada. Fue construida por el abogado Policarpo Valero y Bernabé. Apareció por primera vez en el Rosario general de 1872, antes incluso de que existiese el Rosario de Cristal. Debido a su fragilidad ha tenido que ser restaurada dos veces, una en 1895 y otra en 1993.

El rosario de cristal, hoy

Cada 13 de Octubre cientos de personas, ataviadas con el traje aragonés, y otras venidas de diferentes puntos de España, e incluso del extranjero, luciendo sus espléndidos trajes regionales, se agolpan para contemplar esta luminaria, testimoniando de esta forma su devoción mariana.

Actualmente la procesión tiene su salida en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, y allí vuelve después de recorrer las calles de San Vicente de Paúl, plaza de España, Coso, Alfonso I y plaza del Pilar.

En el interior de la iglesia, se ha creado recientemente una exposición permanente del Rosario de Cristal, un proyecto que ha sido impulsado por el Cabildo Metropolitano, y cuyo objetivo principal es la promoción y proyección del valioso legado que constituye el patrimonio del Rosario, que cuenta con una gran dimensión religiosa, histórica y cultural.

Los elementos está dispuestos en sentido procesional, y distribuidos en espacios diferenciados, según el tema de que traten: Los Misterios del Rosario y sus oraciones; las letanías; las carrozas monumentales de la Asunción, de la Virgen del Pilar, de la Sagrada Familia; y las carrozas de monumentos emblemáticos como el Alcázar de Toledo o la Carabela de la Hispanidad. Esta recuerda que es precisamente la Pilarica la Patrona de Hispanoamérica; donada por el Ayuntamiento -que encargó la obra a los arquitectos zaragozanos José y Manuel Romera Aguirre -salió por primera vez en la procesión en 1946.

En los últimos años se han incorporado a la colección, los nuevos faroles que representan los misterios luminosos.

Cuando el visitante entra al museo, una voz en off lo acompaña en la penumbra, mientras se van encendiendo a su paso los faroles de uno en uno hasta iluminar por fin, esplendorosamente, todo el recinto. Sin duda, el corazón conmovido también se inundará de luz.


Fuente: Wikipedia

La Virgen no se aparece en Cleveland

La "virgen" de Cleveland
En los últimos años se ha extendido la noticia de apariciones de la Virgen en Cleveland, Estados Unidos, y del surgimiento de la “Confraternidad de los corazones unidos”, un grupo que dice ser ecuménico y que, por tanto, evita la aprobación eclesiástica de la Sección Disciplinar de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

En el semanario de la Arquidiócesis Primada de México, «Desde la fe», el clero desautorizó esas apariciones y sobre todo el activismo del grupo que las promueve. Precisa que esa agrupación trabaja bajo diversos nombres: «Ministerios del Amor Santo», «Cofraternidad de los Corazones Unidos de Jesús y María», «Misioneros Sirvientes del Amor Santo» o como promotores de las apariciones de la «Virgen de Cleveland». Según Sweeney-Kyle, desde 1985 la Santísima Virgen se le ha aparecido casi a diario para encomendarle una misión conocida desde 1993 bajo los nombres mencionados, para difundir mensajes a toda la humanidad. Sus seguidores han erigido el "santuario" de Maranathá.

El documento elaborado por la diócesis de Cleveland y avalado por la Arquidiócesis Primada de México, alerta sobre estos grupos, pues sugieren actuar al margen de la autoridad de los pastores y obispos. Y se «adhieren tramposamente a diversos movimientos o grupos aprobados y reconocidos por la Iglesia Católica , lo cual les ha permitido proliferar en varias partes del mundo», explicó.

La publicación semanal indica que uno de los engaños más grandes es la difusión de unas fotografías de la supuesta vidente Maureen Sweeney-Kyle con Juan Pablo II, en agosto de 1999, para dar la impresión de que están en comunión con el papa.

El catecismo de la Iglesia católica explica que no todo el que dice tener revelaciones sobrenaturales las recibe realmente, ni todos los mensajes que se anuncian vienen necesariamente de Dios, ya que muchos son producto de la imaginación de las personas. Cuando la Iglesia llega a aprobar una manifestación de la Virgen , lo que aprueba es el culto, la devoción y la oración bajo esa determinada forma, pero nunca la visión ni los mensajes. La Iglesia sólo constata que al rezarle a María bajo ese lugar y con las características de una determinada imagen, no hace mal ni tiene desviaciones.

Autoridades de la diócesis de Cleveland se reunieron hace varios años con miembros de dicha agrupación para examinar los supuestos mensajes de la Virgen. Tras un estudio serio, la diócesis desaprobó las supuestas revelaciones y declaró perjudicial y preocupante la participación de los fieles en este grupo.

Muchos de los supuestos mensajes de la Virgen no concuerdan con lo que dice la Sagrada Escritura , e incluso llega a contradecir a la Biblia , siendo que estos documentos son una «regla de oro» que permite a la Iglesia conocer la autenticidad de una visión.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reconoció, el 23 de febrero de 2004, la preocupación de la Iglesia por la presencia de estos grupos que ya llegaron a México y que trabajan mas bien como una secta. Asimismo, advirtieron que esas organizaciones hacen uso de devociones y símbolos católicos para hacer creer a la gente que se trata de un ministerio católico, cuando no es así.

El Card. Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en un documento del 29 de abril de 2009, desaprueba la participación de fieles y sacerdotes en las peregrinaciones y actividades de dicho grupo.


Testimonio de Roberto O’Farrill Corona
 
Dicen que la Virgen María se está apareciendo en Cleveland, Estados Unidos, y que entrega cotidianamente revelaciones y mensajes a una mujer estadounidense de la localidad, de nombre Maureen Sweeney Kyle, casada por segunda ocasión y que vive con su marido en el lugar donde ocurren las supuestas apariciones.

Viajé a Cleveland el 23 de junio pasado. Antes había concertado una entrevista con el canciller de la diócesis, el Padre Ralph Wiatrowsky. Al día siguiente, por la mañana, acudí a la cita en la Curia, junto a la Catedral. Amable y dispuesto, el sacerdote me explicó que el nuevo Obispo, Mons. Richard Gerard Lennon, había tomado posesión de su cargo un mes atrás, como sucesor de Mons. Anthony M. Pilla, por lo que resultaba preferible mi entrevista con él en lugar del Obispo.
 
El escenario
 
Ese mismo día visité el sitio de las supuestas apariciones: Un campo verde, muy grande, en el que hay estatuas de resina blanca y un lago que se formó con lágrimas de la «Virgen», dicen . Allí, algunos meten los pies descalzos o se mojan el rostro y la cabeza. Otros embotellan «las lágrimas». Hay un segundo lago donde dicen que al estar allí, y pedirlo, todo visitante recibe un segundo ángel de la guarda.

A la entrada al campo, que han dado en llamar «Santuario de Maranathá» se encuentra un salón al que le nombran «capilla», y en el que no hay ni sagrario ni altar; sin embargo, los visitantes se arrodillan frente a una imagen, también de resina blanca, de la Virgen María en su advocación de la Medalla Milagrosa. Dentro de «la capilla» se encuentra «el cuarto de las apariciones», donde han colocado, dentro de un relicario que a su vez está dentro de un marco con cristal, un «cabello de la ‘Virgen’» ; dicen que la Virgen María se lo entregó personalmente a la supuesta vidente durante una de sus apariciones.

Afuera de la llamada «capilla» hay una tienda donde se expenden camisetas, chamarras, gorras, medallas, rosarios, estampas y videos alusivos a la «Virgen» que se aparece.
 
La función

Por la noche regresé al «santuario», pues me dijeron que la «Virgen» había anunciado, por medio de la supuesta vidente, que a la medianoche se aparecería para entregar un mensaje. Sobre el pasto se había congregado un grupo que, sin llegar a ser multitud, tampoco eran pocos; tal vez unos mil.

Inició una especie de procesión de ingreso integrada por adeptos que cargaban estandartes con imágenes de diversos santos, como ocurre con las cofradías y archicofradías en los verdaderos santuarios. Después, comenzó el rezo del Rosario, en inglés, hasta que una voz pronunció la orden de arrodillarse porque supuestamente era el momento en que la Virgen se le estaba apareciendo a Maureen y le entregaba el mensaje, mientras la supuesta vidente lo repetía en inglés por el micrófono. Tres o cuatro minutos después continuó el rezo del Rosario.

Vi a mis acompañantes que señalaban hacia los árboles indicando el sitio en el que habían visto a un perro negro. Luego vimos un letrero que decía no pets allowed, para prohibir la presencia de mascotas en el lugar.

Durante el momento de la supuesta aparición se sucede una lluvia de flashes, pues los presentes toman fotografías al cielo con deseos de hallar figuras y luces extraordinarias en las fotografías.
 
Odio a la Iglesia
 
Al día siguiente conversé con la supuesta vidente, sin haberlo yo solicitado, durante una hora en la que no escuché más que acusaciones violentas en contra de la diócesis, del Obispo y del personal de la Curia. Nada me dijo de la Virgen ni de los mensajes que recibe y cuando le preguntaba al respecto, cambiaba de tema. Me entregaron, ella y su esposo, fotocopias de documentos que pretenden asentar el rechazo de la Iglesia. Le dije que el Padre Canciller me había mostrado su disposición a recibirlos, pero ella me respondió que la «Virgen» le ha pedido que no acudan. Cabe decir que ellos mismos se definen como un movimiento ecuménico que, como tal, no requiere aprobación eclesiástica. Se llaman a sí mismos Holy love ministries y «Confraternidad de los corazones unidos». También dicen que se les aparece Jesucristo, el arcángel Miguel, el Padre Pío y varios santos.

Antes de retirarme le manifesté que donde está Cristo hay unión y comunión, mientras que en donde actúa el Demonio, hay división y odio. Le dije que no comprendo cómo pretenden reconciliar al mundo cuando ellos mismos desprecian la comunión con su diócesis. Ella me volteó a ver con los ojos encendidos de ira, y con odio me respondió que el Demonio está en la Curia .

Rezad el Rosario, rezadlo bien


por Fr. George M. Cussen, O.P.
"El rosario ha sido llamado 'el compendio de todo el Evangelio' y los Papas han insistido frecuentemente en su rezo, han explicado su naturaleza, han reconocido su capacidad de fomentar la oración contemplativa y han recordado su eficacia para promover la vida cristiana y el compromiso apostólico". (Papa Pablo VI, 'Marialis cultus')

¿Qué ha sucedido con el rosario? Esta antigua oración ha desaparecido de muchos corazones y hogares, ha dejado de escucharse donde antes llenaba con su tranquila cadencia y su suave paz. ¿La oración que Nuestra Señora predicó en Lourdes y en Fátima y que la Iglesia ha recomendado tan vehementemente ha de convertirse en algo del pasado? ¿Era, después de todo, una oración únicamente para los incultos, útil en su día, pero no para el día de hoy? ¿Qué hemos de decir a esto?

La respuesta, que debe ser clara después de pensarlo bien y que puede causar sorpresa, aunque no debiera, es que el rosario existió siempre en la Iglesia y necesariamente fue así, aunque no ciertamente en la forma exacta en que nosotros lo conocemos ahora, pero sí en su sustancia.
Cuando san Pedro y los apóstoles comenzaron su ministerio, por pura necesidad refirieron la historia del Dios-Hombre, que tan recientemente había vivido entre ellos, su nacimiento, vida, trabajo, enseñanza, sus milagros, su muerte, resurrección y ascensión a los cielos. Todo esto contaron y explicaron, y enseñaron a la gente a rezar con las palabras que Él les dio. Esta fue la predicación del Evangelio, y la Iglesia ha hecho esto desde entonces y lo hará hasta el fin del mundo.

Pero éstas son precisamente las tres partes del rosario. Referir el relato del Evangelio es anunciar los quince sagrados acontecimientos o "misterios" de la vida de Nuestro Señor, explicarlos es dar sus puntos de meditación; el "padrenuestro" es parte de cada decena. Al pasar el tiempo, se añadió el "avemaría", y se desarrolló la actual forma de rosario.

No es, por lo tanto, un argumento forzado decir, a la luz de estos hechos, que el rosario es una oración de las más auténticas y naturales de la Iglesia. Al rezarlo, oímos de nuevo la predicación del Evangelio; en nuestra meditación consideramos su significado y decimos las oraciones más queridas a nuestro Señor y a nuestra Señora: el "padrenuestro" y el "avemaría".

El rosario podría llamarse en verdad la gran "oración pastoral" de la Iglesia, porque ejerce en nosotros el gran ministerio pastoral de la predicación y enseñanza del Evangelio y la práctica del mismo. Pone ante nosotros la vida y ejemplo de Nuestro Señor, y nos conduce por la meditación y la oración a seguirle.

Con esto llegamos al mismo corazón del rosario, a lo que es lo más profundo, lo más elevado, lo mejor y lo más necesario en su práctica. Para comprender esto, debemos considerar el fin de nuestra creación.

Fuimos hechos por Dios, como Dios, para Dios. Fuimos creados para conocerle, amarle y servirle en la tierra y ser felices con Él en el cielo para siempre, es decir, para vivir con Él aquí y después.
En nuestra relación mutua compartimos la vida no solamente por la compañía, sino también por el pensamiento y la palabra, por el recuerdo, por el afecto, por la alegría y la tristeza, por cada uno de los momentos de la mente que pueden unirnos. El espíritu humano ha sido dotado de grandes poderes que puede emplear para establecer la comunicación y unión de una forma que el tiempo y la distancia no pueden obstaculizar. Podemos pensar unos en otros y amarnos desde los confines de la tierra.

El rosario nos capacita idealmente para compartir la vida con nuestro Señor y con la más querida para Él, su Madre. Comenzando con la anunciación de su venida en forma humana, seguimos los acontecimientos sagrados de su vida, los misterios, a través de sus alegrías y sufrimientos, hasta la culminación en la gloria. Pensamos en todas estas cosas, estamos presentes a ellas con la mente y nos mueven al amor y a la adoración. Eso es realmente participar en su vida. El rosario no es precisamente una forma muy atractiva de devoción. En principio, consiste en comenzar en la tierra la participación de la vida divina que continuará para siempre. No comprender esto es dejar de comprender la idea central del rosario.

De esta idea del rosario se sigue que debemos tener un método de rezarlo que sea realmente una participación en sus acontecimientos que llamamos sus "misterios". Es aquí donde nos encontramos con la mayor dificultad del rosario y donde se presentan los mayores reparos. ¿Cómo se puede decir un "padrenuestro" y diez "avemarías" con atención y al mismo tiempo meditar en el misterio? Y, ¿qué es la meditación?, ¿cómo hacerla?

Estas son las auténticas y frecuentes dificultades. Tocan dos puntos de gran importancia, la atención y la meditación. Una falsa comprensión de ambas o de cualquiera de las dos no hace fácil el rezo del rosario. Por otra parte, su comprensión hace que todo cambie y hace mucho más fácil todo de una manera realmente sorprendente.

Si a algunas personas se les preguntase: "¿Qué se debe hacer para estar atento a la oración?", la mayoría probablemente diría: "Pensar en lo que se está haciendo". No se puede decir que esta respuesta sea equivocada en lo que dice en sí, pero podemos llamarla la respuesta "dura". Hay una respuesta mejor, más fácil y más necesaria. Es ésta: "Haz lo que siempre haces y debes hacer en una conversación normal con otro, y lo que debes hacer antes de decir una palabra". Debes ver a alguien allí y para ver hay que mirar. Y debes seguir mirando todo el tiempo que dura la conversación.

El gran secreto de la atención a la oración es el mirar a Aquél a quien estamos hablando. La forma dura es tratar de "desentrañar" el sentido de las palabras. Esto produce agotamiento y desanima fácilmente. Mírale primero a Él y las palabras vendrán más fácilmente conforme pasa el tiempo y durante todo el tiempo, bien vengan o no las palabras; estamos en su compañía y eso es todo. Todo el lío de nuestra oración reside muchas veces en que recitamos palabras y no le miramos a Él.

Nuestro Señor enseñó a santa Teresa de Ávila a rezar de esta manera, y ella lo enseñó a sus monjes en palabras que debemos recordar: "Quiero que solamente le miréis a Él".

Con esta comprensión de la atención podemos ahora resolver el problema de la meditación, porque la "oración-por-contemplación" lo soluciona. Cuando había explicado que el camino verdadero para estar atentos es "mirarle a Él", santa Teresa continuaba diciendo que no hay diferencia entre la oración vocal dicha de esta manera y la meditación. Toda oración que se dice mientras le miramos a Él, es, por ese hecho, meditación u oración mental. Porque, mientras le miramos, nuestra oración se profundiza, sus palabras calan en nosotros, y esta oración llega más hondo que la oración vocal normal, así como la lluvia intensa caía más hondo que un pasajero chaparrón. Nuestro método de rezar el rosario debería basarse en esta comprensión de la atención y meditación puestas en acción. Nos servirá de ayuda el considerar su aplicación a uno de los misterios. Tomemos la oración en el huerto.

La imaginación puede presentarnos la escena: El huerto, la figura arrodillada, en desolación, las palabras de la agonía, el sudor de sangre, el ofrecimiento total al Padre. Sólo el mirar y pensar en esto conmoverá el corazón y lo impulsará a participar en su agonía por medio de una compasión profunda. Se verá que no es necesario formar pensamientos detallados. Simplemente el mirar, el estar atento y el estar allí llenará nuestro corazón. Y, mientras tanto, las palabras del "padrenuestro" y del "avemaría" brotarán de nuestros labios, pero siempre de una manera secundaria con relación a la atención de la mente.

Esta forma de rezar el rosario se la dio Nuestra Señora a Lucía. Le dijo: "Hazme compañía mientras meditas en los quince misterios del Rosario". Ese es el método: Estar con Ella y con su Hijo divino durante esta oración.

Este método fue descrito en una carta de una señora que nos escribía pidiendo un rosario para su marido. "Va a trabajar todas las mañanas en tren con varios compañeros. Se sienta en un rincón del vagón con la cabeza echada para atrás, los ojos cerrados, la mano en las cuentas del rosario que lleva en el bolsillo. Los otros dicen: 'No hay duda en cuanto a Casey. Es un tigre para el sueño'. Pero Casey no está dormido, está con nuestra Señora en Galilea"

¿Qué sucederá ahora? ¿Estaréis con ellos en Galilea, en Belén y Nazaret? ¿Le escucharéis junto al lago y en el monte? ¿Estaréis con Él en el huerto, en la sala del juicio, en el camino del Calvario y hasta el final?

Entonces, que vuestros labios se abran para decir esta oración, y vuestro corazón se conmoverá hasta amarlo. Que vuelva a resonar en vuestra casa y hogar y en toda la tierra.

Virgen del Rosario de Agua Santa


Fuente: Catholic.net

Bajando de la ciudad de Ambato, capital de la provincia ecuatoriana de Tungurahua, llegamos a la ciudadela de Baños, a 1,800 metros de altura, llamada "Puerta del Oriente", porque allí empieza prácticamente la región amazónica ecuatoriana. Baños, como lo dice su mismo nombre, es renombrada por sus aguas ferruginosas que brotan del volcán Tungurahua. Esta pequeña ciudad termal es famosa sobre todo por su santuario de la "Reina del Santísimo Rosario de Agua Santa", que surge en la zona oriental.

La fundación de Baños se remonta al año 1570, pocos años antes de la fundación de Quito, cuando los misioneros dominicos recorrían la región evangelizando los centros de Ambato, Pelileo, Patate y Canelos. En Baños construyeron un centro de acogida para los misioneros que bajaban a la región amazónica o regresaban de ella. En los comienzos erigieron una capillita con muros de "guadua" y techo cubierto de paja, donde se veneraba una estatua de la Santísima Virgen de Monserrat. Más abajo surgía la "ermita" de la Virgen de Agua Santa.

Un relato histórico informa que una noche el sacristán de la iglesia de Baños vio a una pequeña estatua de la Virgen cernerse en el aire, acompañada por dos bellísimos jóvenes, y bajar a pies de un manantial que brotaba de la montaña.

El hecho se repitió varias veces; por eso el párroco y la gente del lugar se reunieron en la capillita para suplicar a la Santísima Virgen que les manifestara claramente sus intenciones.

La noche siguiente la Virgen apareció al sacerdote pidiéndole la erección de una capilla junto al manantial, prometiendo la curación a los leprosos que se bañarán con fe en aquellas aguas. El mando fue ejecutado minuciosamente, pero cuando llegó el momento de trasladar la imagen al nuevo templo, el párroco y la gente constataron que había misteriosamente desaparecido.

Más tarde llegó a la plaza del pueblo donde se había construido el templo, una mula cargada con un cajón. Nadie sabía de donde había llegado y a quien pertenecía. El cajón fue entregado al párroco esperando la comparecencia del propietario.

Pasaron dos meses sin que nadie reclamara el cajón. Por lo tanto, el párroco decidió abrirlo en presencia de algunos testigos. Con su gran maravilla descubrieron la estatua de la Virgen venerada actualmente en el santuario de Baños. Desde aquel momento la imagen de "Nuestra Señora del Rosario de Agua Santa de Baños" se convirtió en una de las más veneradas en el Ecuador y en otros países latinoamericanos. La construcción de la actual basílica, comenzada por el dominico flamenco P. Tomás Cornelio Alflants a finales del siglo pasado, fue completada en 1929.

Un breve del Papa Pío XII en 1957 declaraba a la Virgen de Agua Santa de Baños "patrona principal de las misiones del oriente ecuatoriano". En 1959, el Cardenal Arzobispo de Quito, Carlos M. de la Torre, coronaba solemnemente la estatua de la Virgen con la presencia del Presidente de la República, Dr. Camilo Ponce, quien ofreció a la Madre de Dios el bastón presidencial invocando su patrocinio sobre el Ecuador.

En la basílica podemos admirar numerosos lienzos que ilustran la historia del Santuario y los milagros más conocidos obrados por la Santísima Virgen. Numerosísimos son los peregrinos, provenientes de todas partes del Ecuador y de otros países, que visitan el santuario.

Nuestra Señora del Sagrario


Medalla en aluminio, de 25 mm. de tamaño. En el anverso aparece la imagen de Nuestra Señora del Sagrario, Patrona de la ciudad de Toledo. En el reverso aparece el Sagrado Corazón rodeado de la leyenda: "C.J.SACRATISSIMUN MISERERE NOBIS"

La excelencia del Rosario...

...según Romano Guardini
por el Prof. Alfonso López Quintás
Fuente: Alfa&Omega

Debido a su profundo espíritu cristiano, a su afán de buscar incondicionalmente la verdad y a su profunda estima de los grandes escritores místicos, Romano Guardini aprecia sobre toda medida la vida de oración, entendida como el empeño de ir a Dios con toda el alma. «Tenemos que volver a aprender que no es sólo el corazón el que debe rezar, sino también la mente. El mismo conocimiento ha de convertirse en oración, en cuanto la verdad se hace amor», escribe.

Para rezar con esta autenticidad debemos abrirnos a la presencia del Señor que nos sale al encuentro, adoptar una actitud de servicio y obediencia, fomentar el espíritu de entrega, valorar muy alto la palabra dicha con amor. Lo expone Guardini con admirable precisión en la oración si- guiente, pronunciada en la iglesia de San Canisio, de Berlín, en el ambiente dramático producido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial:
«Enséñame, Señor, a ver que sin oración mi interior se atrofia y mi vida pierde consistencia y fuerza. (...) Dame seriedad y decisión firme, y ayúdame a aprender, venciéndome a mí mismo, lo que hace falta para salvarse. Pero llévame también a tu santa presencia. Enséñame a hablarte con la seriedad de la verdad y la intimidad del amor».
Todo el trabajo de Guardini como escritor y guía de la juventud se inspiraba en la oración y tendía a la oración como a una meta. «A la larga, es imposible creer sin orar, como no se puede vivir sin respirar». Esta frase condensa el mensaje que nos da Guardini en su bellísima Introducción a la vida de oración. A su entender, la oración auténtica consiste en colaborar a que surja un espacio de presencia, un ámbito de encuentro con el Señor. «Cuando el hombre se confía a Jesucristo, llega en verdad a la presencia de Dios. Esto se realiza en la oración recta y auténtica. En ella se llega a la santa presencia de Dios. Merced a ella, despierta en la interioridad del hombre no sólo la profundidad religiosa humana, en general, sino el nuevo corazón de los hijos de Dios, corazón renacido y configurado por la gracia. En este espacio vital se muestra la realidad de Dios».
Guardini estaba plenamente convenci-do de que, para el ser humano, la vida de oración es tan importante en el aspecto espiritual como, en el biológico, abrirse al exterior con el fin de respirar y cobrar energías. «El espacio de la oración se constituye en la presencia del hombre ante Dios. Se asemeja, por ejemplo, al espacio vital en que están situadas dos personas cuando se hallan en una auténtica relación yo-tú. Este espacio interpersonal se crea merced a la estima, el respeto y el amor que ambas per- sonas se profesan mutuamente, y es tanto más amplio y profundo cuanto más lo son estas actitudes interpersonales», añadía.

Al entrar en ese espacio vital, el hombre participa de la vida de Dios, y la fuerza de Dios entra en su alma y ésta vive «desde la fuente de la energía». Rezamos por la mañana para «renovarnos desde Dios»; elevamos el corazón a Dios por la noche para que todo lo vivido durante el día «se resuelva en confianza y agradecimiento». Al salir de casa, comenzar una oración o iniciar una acción significativa, nos signamos con toda seriedad, conscientes de que, con ello, inscribimos todo nues- tro ser y nuestro obrar en el ámbito sagrado abierto por las tres personas de la Trinidad y nos disponemos a vivir trinitariamente. Este ámbito se abre al hacer la señal de la cruz con plena conciencia de lo que significa: « Haz la señal de la cruz despacio, con la mano y con la mente –nos sugiere Guardini en Cartas sobre la formación de sí mismo–; hazla amplia, de la frente al pecho, de hombro a hombro. ¿No sientes cómo te abraza por entero? Procura recogerte; concentra en ella tus pensamientos y tu corazón, según la vas trazando, y verás que te envuelve en cuerpo y alma, se apodera de ti, te consagra y santifica... Entonces sentirás lo fuerte que es».

Al hablar de la oración, Guardini no alude sólo a una actividad de mera súplica o de consideración intelectual de verdades sobrenaturales; habla, sobre todo, de la transformación interior que experimenta el creyente cuando se decide a «encontrarse lúcida y comprometidamente con Dios». Y añade: «Las buenas oraciones tienen una tarea importante; deben formarnos interiormente. Proceden de la palabra de Dios o de hombres santos. Cuando las rezamos, debemos sumergir nuestra alma en ellas. De ese modo, forman nuestro pensamiento y nuestra expresión, nuestra manera de ver las cosas y toda nuestra actitud interior».

Este esfuerzo de transformación espiritual une en su raíz todas las formas de oración: las litúrgicas y las populares, las comunitarias y las privadas. Al pedirle un día su opinión sobre la primacía de unas formas de oración sobre otras, me contestó, sin vacilar, que, tras la publicación de El espíritu de la liturgia, se apresuró a escribir el Via Crucis y El Rosario de Nuestra Señora –dos formas tradicionales de piedad popular–, para dejar bien claro que el alma creyente necesita vías distintas para llegar a Dios.


El Rosario, espacio de intimidad y elevación religiosa

El Rosario es una forma de oración que repite insistentemente diversas plegarias, con voluntad de crear un clima de contemplación en torno a los misterios de la vida de Jesús y de María. Lo que se intenta, ante todo, en ese rezo es estar con el Señor en compañía de María; alabarle y suplicarle una y otra vez, y crear así un espacio de oración. Al rezar el Rosario de forma suplicante y contemplativa a la par, nos sumergimos en el ámbito de vida espiritual for- mado por el encuentro de Jesús y María, espacio viviente de donación y receptividad, iluminación y comprensión, amistad y paz.

Esta forma de oración nos instala en la encrucijada impresionante de dos ámbitos sagrados: la vida de Jesús y la de María. Permanecer en este ámbito de adhesión espiritual íntima nos produce un sentimiento de plenitud gozosa, pues los seres humanos necesitamos vernos acogidos en ámbitos de vida plena. Sobre todo cuando nos vemos desvalidos, faltos de hogar espiritual y descentrados como personas, nos conforta sobremanera entrar en un reino donde impera el amor incondicional y la entrega. El Rosario nos ofrece este espacio de reposo y acogimiento, en el cual permanecemos tranquilos en un clima de amistad y confianza.
«Permanecer en él hace bien», indica Guardini, que debió, en cierta manera, al Rosario su vocación sacerdotal. Nos hace bien porque, al instalarnos en ese cruce de vidas santas, abrimos un espacio interior propicio para acoger la vida divina. Si queremos rezar debidamente el Rosario y darle todo su valor, hemos de reposar el ánimo y ajustarlo al ritmo de una repetición creativa, bien seguros de que no nos limitamos a insistir en lo mismo, sino que creamos un ámbito de súplica, de contemplación, de inmersión en el ámbito de la vida divina.

Las palabras, al ser repetidas con esta intención creativa, se convierten en vehículos de una realidad nueva que las sobrevuela: el espacio de meditación, súplica y veneración que se está fundando. Las palabras pronunciadas durante el rezo del Rosario se vuelven, en algún modo, transparentes y dan libertad a nuestro espíritu para vivir una vida espiritual intensa y variada: podemos imaginarnos escenas del Nuevo Testamento y vivirlas comprometidamente, expresar sentimientos, hacer peticiones, elevar el corazón a la Trinidad en el Gloria, intensificar la unión con Jesús en el Padrenuestro, unirnos estrechamente a la Madre en el Avemaría... En verdad, la oración es «el ámbito más íntimo de la vida cristiana».


Valor expresivo de la repetición en el lenguaje poético

La repetición es, desde los antiguos griegos, una categoría estética muy fecunda, y, como tal, una fuente inagotable de belleza y expresividad. Repetir un contenido es impertinente en el lenguaje prosaico o signitivo. Resulta, en cambio, sumamente elocuente en el lenguaje poético, creador de ámbitos expresivos.

En un claustro monástico, cada columna tiene, a veces, un mensaje propio merced a la expresividad del capitel. Pero su función en el conjunto del claustro supera con mucho ese mensaje individual. Participa en la creación de un ámbito de calma y armonía, al hilo de una marcha sosegada y, a menudo, silenciosa. La función esencial de columnas y arcos es ritmar nuestro paso para crear un clima de sosiego. Si queremos vivir el claustro, hemos de recorrerlo pausadamente, con el ritmo que nos marcan las columnas y los arcos, y bien atentos al ámbito de paz que contribuyen a crear. Visto con la debida sensibilidad, el claustro nos habla poéticamente y nos invita a la participación.

En el Gloria de su gran Misa en si menor, Juan Sebastián Bach repite 33 veces «Et in terra pax hominibus bonae volunta- tis», no para insistir en un mismo contenido, sino para sumergirnos en el ámbito de paz que Jesús nos ofrece. El lenguaje poético encarna aquello que dice, lo plasma en ámbitos expresivos y nos invita a morar en ellos.

De forma análoga, al rezar el Rosario repetimos diversas plegarias una y otra vez para instaurar un ámbito de piedad, de sosegada meditación e invocación reposada, y permanecer activamente en él. Rezar así –indica Guardini– requiere una paciencia amorosa, como la de quien se adentra en una realidad excelsa y no ceja hasta que la conoce de cerca y la convierte en su hogar. Quien oriente su vida hacia lo santo y sumerja su alma en el rezo del Rosario descubrirá pronto la excelencia de esta oración y su poder para elevar nuestro espíritu y transformarlo.

San Pío X


"Dadme un ejército que rece el Rosario y lograré con él conquistar el mundo".

VII Rosario por Argentina



27 de OCTUBRE a las 18.30 hs.


" Tu oración es la esperanza
y la fuerza del cambio"

CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
PLAZA SAN MARTÍN ( Av. SANTA FE y FLORIDA )


Presidirá la ceremonia Nuestra Señora de Luján
acompañada por una Guardia de Honor Gaucha.

Con la presencia de la Banda de la Policía Federal.

Actuación de prestigiosos Coros y del "Ballet Folklórico Nacional".
En caso de lluvia se llevará a cabo en la Basílica del Santísimo Sacramento (calle San Martín)

contacto@rosarioporargentina.com.ar
Recibimos tus intenciones en:
encuentro@rosarioporargentina.com.ar

Organiza: Ex-alumnas de María Auxiliadora - Legión de María
Informes: Hijas de María Auxiliadora - Yapeyú 3950 (CABA) Te.: 4981-0418 Hna. Dolores.

Santoral dominicano de octubre

Beato Bartolo Longo

3 B. Domingo Spadafora (1450-1521)
4 San Francisco de Asís (1182-1226)
5 B. Raimundo de Capua (1330-1399)
6 B. Bartolomé Longo (1841-1926)
7 Nuestra Señora del Rosario
8 B. Ambrosio Sansedoni (1221-1286)
B. Mateo Carreri (1420-1470)
9 San Luis Bertrán (1526-1581)
10 B. Juan Jorge Rehm (1725-1794)
11 B. Santiago de Ulm (1407-1491)
13 B. Magdalena Panatieri (1443-1503)
14 B. Inés de Jesús Galand (1602-1634)
B. María Poussepin (1653-1744)
19 B. Inés de Langéac beatificada por Juan Pablo II en 1994
21 B. Pedro Tiferno de Cittá di Castello (1390-1445)
22 Aniversario de la Dedicación de la Iglesia Conventual
25 B. Pedro Jeremías (1399-1452)
26 B. Damián de Finalborgo (+1484)
27 B. Bartolomé de Vicenza (1200-1270)
28 Apóstoles San Simón y San Judas
30 B. Bienvenida Boiani (1255-1292)
B. Terencio Alberto O’Brien (1601-1651) mártir irlandés beatificado por Juan Pablo II en 1992
B. Pedro Higgins (1602-1642) mártir irlandés beatificado por Juan Pablo II en 1992

Calendario mariano de octubre

Nuestra Señora del Rosario

2 Nuestra Señora de la Asunción, Nápoles, Italia
3 Nuestra Señora del Lugar, Roma
4 Nuestra Señora de Vaussivières ( Auvergne, Francia)
primer domingo de octubre Nª Srª del Rosario del Milagro, Patrona de Córdoba (Argentina)
5 Inmaculada Concepción del Buen Viaje (Morón, Argentina)
6 Nuestra Señora de Toda Ayuda

Nuestra Señora de la Plebe (Venecia, Italia)
7 Nuestra Señora del Rosario
8 Iglesia de Nuestra Señora de los Regalos ( Avignon, Francia)
Nuestra Señora del Buen Remedio
9 Virgen Misionera (Río Negro, Argentina)
10 Nuestra Señora del Claustro (Citeaux, Francia)
11 Maternidad de Nuestra Señora
12 Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza, España)
Nuestra Señora de Zapopán, México
Nuestra Señora de la Fe, Bélgica
Nª Srª Aparecida (Brasil)
13 Nuestra Señora de Clairveaux (Francia)
14 Nuestra Señora de Larochelle (Francia)
18 Nª Srª de Schoenstatt
Nª Srª de Monserrat, Patrona de Cataluña (España)
19 Nuestra Señora de la Abadía (Francia)
21 Nuestra Señora de Talan (Francia)
23 Nuestra Señora de la Consolación (Francia)
24 Nuestra Señora de los Ermitaños (Suiza)
26 Nuestra Señora de la Victoria (Francia)
27 Dedicación de la Basílica de Nª Srª Auxilio de los Cristianos ( Turín, Italia)
28 Nuestra Señora de Vivonne (Francia)
29 Nuestra Señora de Oropa (Italia)
30 Nuestra Señora de Mondevi (Piedmont)