Rosarios por México

A nuestros amigos, colaboradores
y la sociedad mexicana en general


Esta tarde el sitio http://www.millonxmexico.org/ a través del cual hemos impulsado la exitosa campaña “Un Millón de Rosarios por México”, que ha sumado el apoyo y solidaridad de cientos de miles de hombres y mujeres que han rezado más de 200,000 Rosarios a lo largo y ancho de nuestro país y del mundo, sufrió un ataque cibernético debido al cual resulta imposible accesar a la página momentáneamente y hasta el día de mañana 22 de enero cuando resolveremos este problema.

Queremos por medio del presente informar a quienes han tomado parte en la campaña y a la sociedad en general de estos acontecimientos, pues consideramos que se trata no de un acto de mero vandalismo, sino de un ataque a la libertad de expresión y al esfuerzo y dedicación de los cientos de miles mexicanos que ya han participado.


Consideramos que, especialmente en las circunstancias por las que atraviesa actualmente nuestra patria, es necesario, más que nunca, alzar la voz para defender nuestros valores y el intercambio civilizado de ideas.


Queremos además manifestar públicamente nuestro perdón a quienes han cometido este lamentable acto. Elevamos nuestras oraciones para que comprendan lo equivocado de su actitud y opten por vías legítimas y legales para expresar sus puntos de vista, en lugar de recurrir al sabotaje.


Nosotros continuamos adelante con nuestro esfuerzo y seguimos convocando a la sociedad mexicana para rezar un millón de Rosarios por las siguientes intenciones:


1) El bienestar de los que han sido víctimas de la delincuencia, la violencia, la corrupción y la inseguridad.
2) El respeto y promoción de la Familia, finalidad del matrimonio, unida por el Amor como elemento fundamental del desarrollo de los mexicanos.
3) El respeto y promoción de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
4) Las intenciones de S.S. Benedicto XVI, su salud y fuerza para continuar dirigiendo a la Iglesia con la fuerza que requieren los actuales tiempos.


Atentamente,


Comité Millón x México
México, 21 de enero de 2008

Patrick Payton



El Sacerdote del Rosario
P. Patrick Peyton, C.S.C.
(1909 - 1992)

Fuente: www.rosarioenfamilia.org.pe



El fundador del Apostolado del Rosario en Familia nació el 09 de enero de 1909 en el Condado de Mayo, al oeste de Irlanda. Fue el sexto de los nueve hijos del matrimonio entre John Peyton y Mary Gillard. Su familia vivió en medio de la pobreza material, pero contrastaba con la enorme fortaleza espiritual y unión promovidas e inspiradas por su padre, frutos del rezo diario del Rosario.

“Pat” emigró a los Estados Unidos cuando tenía cerca de 20 años buscando nuevas oportunidades. Poco a poco su vocación sacerdotal se fue afianzando y fue ordenado el 15 de mayo de 1941 siendo su primera asignatura religiosa la capellanía de un colegio de la Congregación de la Santa Cruz. Desde entonces comenzó las campañas de promoción del rezo del rosario en las familias, que reunían millones de personas en todo el mundo. No en balde lo llamarían con el tiempo “el sacerdote del Rosario”.

Pero dejemos que él mismo se presente con sus propias palabras:

“En el amanecer de mi vida, Dios hizo del mundo que me rodeaba y de las personas con las cuales vivía un espejo para reflejar su Belleza, Bondad y Amor.
Dos aldeas irlandesas, las de mi madre y de mi padre, eran mi mundo. La poesía y la canción serían insuficientes para contar lo que esas dos aldeas me dijeron durante mi niñez. En el horizonte se distinguían las Montañas de Ox. En verano, eran un manto de flores azules del brezo-flores silvestres típicas del área. En la noche, pequeños fuegos ardían en las montañas debido al brezo sobrecalentado. Por otro lado, yo oía el murmullo de las inmensas olas del océano Atlántico alcanzando su muerte en las costas de Enniscrone, un pueblo en la distancia.
Era una poderosa lección de cómo todas las cosas terrestres, no importa su grandeza o poder, llegarán a su fin como las olas. Imborrable en mi memoria está la ciénega de la aldea de mi madre. El cielo parecía tocar la tierra cuando contemplaba la ciénega de niño. Cerca de mí los vecinos en grupos familiares cosechaban el césped. Para ellos y para mí, la hora del almuerzo significaba un picnic diario. Los arroyos que con prisa bajaban por las montañas no los detenían ni las grandes rocas en su viaje hacia el océano. Era una experiencia de misterio, convivencia ilusión y alegría.

¡Era vislumbrar el cielo!

En la aldea de mi padre donde pasé mis primeros diecinueve años, me llegué a sentir muy cerca de Dios. Los domingos, los caminos como los rayos de una rueda que llegan a su centro, estaban llenos de pequeños grupos de devotos caminando hacia la capilla que estaba al pie de una montaña. En esa capilla el sacerdote y los feligreses, la misa donde escuchamos la palabra de Dios y el Tabernáculo reflejaban la presencia de Cristo. En mi casa, María se hacía presente cada noche mientras rezábamos el Rosario en familia. Cuán verdad fueron para mí las palabras de William Shakespeare:

Encuentra las lenguas en los árboles
Los libros en los arroyos que bajan,
Los sermones en las piedras y el bien en todo.

Cuando comenzaba la edad de la madurez, América vino a ser mi nuevo país.
Allí encontré una acogida y una oportunidad de convertir en una rica cosecha las semillas que se sembraban y se cultivaban en mi familia. Los Padres de Santa Cruz me aceptaron en su familia. Sus seminarios menores y mayores estaban ubicados en la Universidad de Notre Dame Dos lagos. El Santa María y el de San José daban un ambiente pintoresco para la joya de la Universidad, la Cúpula Dorada, en donde se podía ver una imagen de Nuestra Señora desde la distancia.
En tal atmósfera bella y espiritual, pase nueve de esos años de madurez - tres en el seminario menor, uno el noviciado, cuatro en el seminario mayor y uno en la enfermería cuando sufrí un severo ataque de tuberculosis.
En esa enfermería, lejos de mis compañeros, yo me encontré en lo más profundo del desaliento y de la desesperanza. Pero fue allí también que encontré realmente a María. Al encontrarla, descubrí lo que Cristo quería que ella fuera para mí: una Madre tierna y amorosa. En mi hora más triste, acudía ella por ayuda. Me respondió con amor. Me recuperé, regresé al seminario y fui ordenado sacerdote. Ahora era mi turno. Si yo diera mi misma vida en agradecimiento, no sería suficiente. No era difícil acordarme dónde todo había comenzado.

Mi devoción a María empezó en ese pequeño hogar en el oeste de Irlanda donde nací, me crié y aprendí a rezar el Rosario. Compartir con las familias del mundo esa paz, oración amor y convivencia que viví en ese hogar del Rosario, seria mi forma de dar las gracias. Esta seria mi misión, Esta seria la fuerza y energía de mi sacerdocio.
Y así nació la cruzada del Rosario en Familia. En los primeros años las estrellas de Hollywood pusieron en marcha la cruzada. Ellos entregaron su tiempo, talento y experiencia para hacer del mundo un solo pueblo donde, de un extremo a otro, las familias llegaron a conocer, amar y vivir la verdad de la declaración: La familia que reza unida, permanece unida.

Estos artistas del teatro, de la radio y de la televisión glorificaron el Rosario, dramatizaron sus misterios, cantaron sus canciones y lo presentaron al mundo como una oración de gran profundidad, poder y belleza. La historia da testimonio del éxito que tuvieron sus esfuerzos. En el atardecer de mi vida, las señales de Dios son claras y puras. El Rosario perdurará por siempre y la misión de Family Rosary será la de enseñar a la familia a rezar, especialmente el rezo del Rosario.

No hay mejor manera de terminar esta expresión de alabanza a Dios que con estas palabras: “He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, siempre fiel a la fe (2 Ti 4,7 ).”


Con una salud siempre quebradiza, que superaba por amor a su misión, en sus últimos años no podía participar de las multitudinarias cruzadas. No obstante, dejó un camino sembrado, y su misión aún continúa.

Falleció el 03 de junio de 1992. La causa para su canonización se abrió el 01 de junio del 2001.

La Almudena

El Niño desnudo de la Almudena
por Joaquín Martín Abad
Fuente: Alfa & Omega

Al contemplar la talla de Nuestra Señora de la Almudena llama la atención hasta el interrogante: ¿por qué la Virgen está vestida y el Niño completamente desnudo?

Mucho más llama la atención si se la compara con las tallas de la Virgen de Atocha y de Nuestra Señora de Madrid, en las que el Niño Jesús está vestido; o como también sus vestidos están tallados o esculpidos en las de: Begoña (Bilbao) y Los Reyes (Sevilla); la Virgen Blanca, de Vitoria, o la de la catedral de Toledo; la de Monserrat (Monistrol de Monserrat) o la de los Ojos Grandes (Lugo); y la de Lluc (Mallorca) o la de Guadalupe (Cáceres). De norte a sur y de este a oeste. (El Niño de la del Rocío es muy posterior a la talla de la Virgen).

Además, los Austrias auspiciaron mantos de telas ricas y bordadas sobre las imágenes que, a su vez, dentro de ellas llevan pintados sobre la escultura sus propios vestidos. Cosa distinta es otra serie de imágenes, llamadas de vestir, a las que sólo se les talla caras, manos y pies, y luego se entroncan en un armazón que sostiene las túnicas y los mantos de tela.


No obstante, el Niño de la Almudena, a quien la Virgen tiene actitud de mostrarlo, está desnudo del todo y sin nada en las manos. Igualmente el de la Virgen del Pilar en Zaragoza, Patrona de la Hispanidad, aunque éste lleva en la mano izquierda una paloma; el de la Santina de Covadonga (Cangas de Onís) - añadido a la Virgen-, aunque se le suele ver con manto de tela por encima; y el de la de Aránzazu (Oñate), imagen esculpida en piedra, Niño que lleva en su mano izquierda un fruto.


Las imágenes de la Virgen del románico y del gótico -hasta mitad del siglo XV- llevan al Niño con vestido de talla o esculpido. Las imágenes desde la segunda mitad del siglo XVI en adelante también, porque el Concilio de Trento ordenó el decoro de las imágenes en las iglesias.


Pero en la segunda mitad del XV, llamado el siglo de la Encarnación, y en la primera mitad del XVI, andando el Renacimiento, fueron talladas imágenes de la Virgen con el Niño completamente desnudo con esta intención: mostrar al Niño como verdadero niño y que, siendo Hijo de Dios, y Dios, es simultáneamente Hijo de la Virgen María, y hombre.


Era poner en imagen el poema latino atribuido al papa Inocencio VI: «Ave, verum Corpus natum de Maria Virgine (Salve, verdadero Cuerpo nacido de María Virgen)», que desde 1362 se fue extendiendo y divulgando en el culto eucarístico por toda la Iglesia. O el texto evangélico, que repetimos diariamente en la recitación del Ángelus: «Et Verbum caro factum est. Y el Verbo se hizo carne». Para que, al ver la imagen del Cuerpo de Cristo, admiremos con fe la encarnación del Verbo.


Las señales de que había nacido el Hijo de Dios fueron la de los pañales y la del pesebre, como aparece en el evangelio de San Lucas. San Francisco de Asís se encargó de ponerlas en imagen, en Greccio, para que el Misterio entrara a todos por los ojos hasta el corazón. La señal del misterio de la Encarnación era mostrar al Niño en todo su cuerpo, que es cabalmente varón, sin pañales ni vestidito, sino tal cual. En cuerpo y alma. Para que se pueda comprender y adentrar desde los ojos hasta el espíritu el texto de la carta a los Hebreos: «Me has formado un cuerpo». La humanación de Dios.



Así, el Niño desnudo en brazos de su Madre Virgen hasta resulta un dato para fechar las imágenes de hace siglos. No sabemos cómo era la primitiva imagen de la Almudena, ni la del Pilar ni la de la Santina, que perecieron incendiadas. Pero la señal del Niño desnudo nos indica que estas actuales imágenes pudieron ser talladas entre esos cien años que van desde la mitad del XV a la del XVI.


Después, muchos escultores optaron por vestir al Niño Jesús, medio desnudo, con el fin de compaginar el sentido del recato de su época con la mostración de la humanidad del Señor. En el museo de la catedral de Madrid se pueden contemplar los trajes y las distintas coronas con que en otros tiempos se ha vestido a Nuestra Señora de la Almudena y al Niño. Pero ahora se muestra la imagen en su talla original y, por cierto, bien restaurada recientemente en el Estudio-taller de restauración, de la Fundación del Arzobispado de Madrid Nuestra Señora de la Almudena.


El Niño, pues, totalmente desnudo. Y, al ser mostrada la imagen de Nuestra Señora de la Almudena con el Niño sin vestir, podemos rezar, en el templo o en la procesión, exclamando desde la hondura de nuestro amor: ¡Salve, Señora! y, a la vez, dirigiéndonos al Hijo, sobre todo en el culto eucarístico donde está realmente su Cuerpo y ya no sólo una imagen: ¡Salve, verdadero Cuerpo nacido de la Virgen María!

San Pío X



"Si quieren que la paz reine en sus corazones, en sus familias y en su patria, recen diariamente en sus hogares el Santo Rosario".

Al Gozo de Nuestra Señora...



...cuando se supo Madre de Dios
por Rafael Morales
(1919-2005)







Igual que la caricia, como el leve
temblor de vientecillo en la enramada,
como el brotar de un agua sosegada
o el fundirse pausado de la nieve,

debió ser, tan dulce, tu sonrisa,
oh, Virgen Santa, Pura, Inmaculada,
al sentir en tu entraña la llegada
del Niño Dios como una tibia brisa.

Debió ser tu sonrisa tan gozosa,
tan tierna y tan feliz como es el ala
en el aire del alba perezosa,

igual que el río que hacia el mar resbala,
como el breve misterio de la rosa
que, como aroma, toda el alma exhala.