Santa María de Pérula



por Rafael Leante y García
Fuente: Revista Serrablo


Distante dos kilómetros del pueblo de Ayneto, perteneciente a la parroquia de Lasaosa, en el término de Serrablo y distrito de Secorun; en un llano que forma el eje de célebre pardina, propiedad particular de D. Manuel Escartín, vecino de 12 feligresía, existe, una ermita dedicada desde muy antiguo a la Santísima Virgen, conocida en el país, bajo la advocación de Santa María de Pérula.

En la Botánica, pérula es la cubierta exterior de los botones de las flores, ó sea, las hojas que unidas lo defienden mientras está cerrado, hasta que tomando toda la consistencia necesaria, se abre a los rayos del sol. Pérula es también un nombre femenino, que en la lengua latina significa alforjilla, ó saco pequeño.


Tomada la advocación en su acepción primera, representa con exactitud, la misión de aquella sagrada imagen de María, que cubre con su manto y protege a todos los cristianos devotos de la comarca, cual las verdes hojas cobijan la naciente flor, y no los abandona; hasta que fortalecidos con la gracia, se abren sus almas ante el divino Sol de justicia; cual la pérula de la rosa la defiende y protege hasta que fortalecido su botón, puede abrirse y sufrir sin peligro los rayos ardientes del sol.

Tomado el título de aquella Imagen en su segunda acepción, puede ser más interesante para la historia, por referirse a la Virgen del primitivo Santuario que, siendo de pequeño tamaño, y aparecida a sencillo pastor en lo alto de aquella montaña, pudo muy bien conducirla en su alforjilla, para presentarla al pueblo que la llamó desde entonces la Virgen de la alforja, o como dicen hoy, Santa María de Pérula, para ajustar la advocación a la mayor elegancia en el lenguaje.

Es verdad que la pardina donde está situado el Santuario es conocida con el mismo título que la sagrada imagen de la Virgen, de cuyo hecho deducen algunos, que el sitio ha dado la advocación; pero discurriendo detenidamente y apreciando, como debemos hacerlo, los títulos piadosos que vienen en apoyo de nuestra opinión, debemos suponer, que la Santísima Virgen es quien ha dado nombre a la pardina, y ese nombre poético, que una piadosa y brillante imaginación impusiera al levantar su templo.

Investigando ahora la época en que se echaran los cimientos del Santuario, hallamos el dato importante de que en el año 1450, vendió Juan Escudero, a Fernando Sánchez, la mitad del término llamado pérula, y en aquella fecha existía ya la ermita conocida con el mismo nombre que hoy la distingue. Aquel templo primitivo se derrumbó bajo la acción destructora de los siglos, y cuando el terreno pasó a ser propiedad de Pedro Escartín, su hermano D. Ramón, que fué Cura Párroco de Lasaosa desde el año 1777 al 1782, y después Canónigo Magistral de esta Santa Iglesia Catedral de Jaca, desde el año 1782 al 92; por la gran devoción que tenía a la Santísima Virgen, y por ser la pardina de Pérula propiedad de su familia, procuró con empeño reedificar la ermita, como lo realizó a sus expensas, cuando era prebendado de esta Catedral, y por lo tanto desde el año 1782 al 92. No puede reconocerse al Santuario de la Virgen de Pérula, ni a la actual Imagen de María, mayor antigüedad, ignorándose el paradero de la Virgen primitiva, sobre la que nos ha conservado la tradición el vago rumor, de que era de madera y de pequeñas dimensiones.

La ermita de Pérula no es un Santuario aislado, pues tiene adosada espaciosa casa de labranza, con sus correspondientes corrales, era y pajar. El templo mide 8 metros de longitud por 5 de latitud, y otros 5 de elevación en los muros, hasta el arranque de las bóvedas que lo cubren. Hay coro en alto, pero carece de púlpito. No tiene más altar que el mayor, dedicado a la Santísima Virgen, y al Sagrado Corazón de Jesús. El retablo es de preciosa escultura en madera, todo dorado, y la imagen de la Santísima Virgen una acabada estatua, cuyo bellísimo rostro encanta a los devotos e inspira profundo respeto y veneración en los corazones de sus amantes y amados hijos. Asegúrase que el señor Escartín hizo renovar hasta siete veces la cabeza de la Imagen, porque no encontraba sus formas tan correctas como deseaba. Un metro de altura mide la sagrada Imagen, que tiene al Niño Jesús en la mano izquierda.

Dos imágenes más, de escultura en madera y de 50 centímetros de altura decoran los laterales del retablo, representando a Santa Bárbara y Santa Quiteria.

La forma del altar es de medio círculo, trazado sobre tabla, y en el remate aparece el Sagrado Corazón de Jesús, pintado sobre lienzo y velado por cuatro ángeles dentro de la preciosa pintura, y otros cuatro en la parte exterior. El fundador debió imbuirse en la piedad y devoción al Sagrado Corazón en el Seminario Sacerdotal de esta ciudad, que había sido construido y consagrado al Corazón Divino por el Arcediano de la misma iglesia D. Francisco Torrejon en el año 1757, y "quiso propagar e implantar aquella devoción naciente, que tanto se ha extendido durante el presente siglo, en el país en que se meció su cuna, y donde había estado encargado del pasto espiritual de las almas".

Celébrase la fiesta principal de la ermita el día de la Natividad de la Virgen, con misa cantada, a la que asisten con extraordinaria devoción muchos vecinos de Aineto, Secorun, Solanilla, Lasaosa, Cerésola, Fenillosa, y algunos otros comarcanos. Terminada la fiesta repártese caridad a todos los concurrentes, que regresan a sus hogares mejor alimentados en el alma que en lo material del cuerpo y con el corazón enteramente satisfecho, por haber contribuido con su presencia a solemnizar la fiesta de su adorada Madre, la Santísima Virgen de Pérula.

No hay comentarios: