Notificación al P.Balasuriya


Notificación sobre la Obra
"Mary and Human Liberation"
del Padre Tissa Balasuriya, o.m.i.

Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe
2 de enero de 1997

Introducción

El 5 de junio de 1994 la Conferencia episcopal de Sri Lanka declaró públicamente que la obra "Mary and Human Liberation" [1] del p. Tissa Balasuriya, o.m.i., contenía afirmaciones incompatibles con la fe de la Iglesia en lo referente a la doctrina sobre la revelación y su transmisión, sobre la cristología, la soteorología y la mariología. Al mismo tiempo, invitaba a los fieles a abstenerse de la lectura de dicho texto. El autor reaccionaba en forma negativa, afirmando que su escrito había sido interpretado erróneamente y exigiendo que se demostrara la veracidad de las acusaciones.

Dado que estas ideas erróneas, a pesar de la declaración de la Conferencia Episcopal de Sri Lanka, seguían difundiéndose entre losa fieles más allá de las fronteras de ese país, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió intervenir, cumpliendo su responsabilidad de tutelar la fe en el orbe católico. A fines de julio de 1994, el dicasterio envió al superior general de los Oblatos de María Inmaculada una serie de observaciones acerca de dicho escrito, confirmando que en él se hallan afirmaciones manifiestamente incompatibles con la fe de la Iglesia. Asimismo, invitaba al superior general a tomar las medidas oportunas, incluida la exigencia de una retractación pública.

En su respuesta del 14 de marzo de 1995, el p. Balasuriya reafirmaba sus posiciones, sosteniendo, entre otras cosas, que las observaciones de la Congregación habían malinterpretado y falsificado el sentido de sus posiciones doctrinales.

Con el fin de inducir al autor a mostrar su plena e incondicional adhesión al Magisterio, en noviembre de 1995 la Congregación entregó al superior general de los Oblatos de María Inmaculada el texto de una profesión de fe centradas en definiciones magisteriales relativas a las verdades de fe que el autor negaba o interpretaba erróneamente. Además, se comunicaba que si el religioso aceptaba la petición de firmar dicha profesión, se decidiría inmediatamente el modo más adecuado para reparar el daño producido a los fieles; de lo contrario, además de los procedimientos disciplinarios previstos (canon 1364), se tomaría en cuenta la posibilidad de una Notificación pública por parte de la Congregación.

En mayo de 1996, el p. Balasuriya hizo llegar a la Congregación un texto diverso, es decir, la «solemne profesión de Pablo VI», firmada por él con la cláusula siguiente: Yo, Padre Tissa Balasuriya, o.m.i., hago y firmo esta Profesión de Fe del Papa Paulo VI, en el contexto del desarrollo teológico y la práctica de la Iglesia desde Vaticano II, y la libertad y respnsabildad de los cristianos y teólgos, según el Derecho Canónico”. Prescindiendo del hecho de que el autor transmitía un texto diverso del solicitado, esa cláusula invalidaba su emisión, pues disminuía el valor universal y perenne de las definiciones del Magisterio.

Por tanto, en junio de 1996, la Congregación pidió de nuevo al superior general de los Oblatos de María Inmaculada que invitara al p. Balasuriya a firmar, en un plazo máximo de tres semanas, el texto de la profesión de fe que se le había enviado anteriormente, sin ninguna cláusula.

Mientras tanto, el secretario de la Conferencia Episcopal de Sri Lanka comunicaba que el p. Balasuriya había incoado un recurso ante el «State Mediation Board» contra dicha Conferencia Episcopal, contra el Arzobispo de Colombo y contra los editores y administradores de Colombo Catholic Press , con motivo de la declaración y relativa publicación en los periódicos católicos, sobre su escrito “Mary and Human Liberation” .

El 16 de julio de 1996 el procurador general de los Oblatos de María Inmaculada transmitió la respuesta del p. Balasuriya, fechada el 1 de julio, en la que el autor había suspendido el recurso contra los obispos, esperando que se produciría una revisión de la cuestión en el interior de la Iglesia. Probablemente aludía a la apelación hecha el 13 de mes anterior al tribunal supremo de la Signatura apostólica contra los Obispos de Sri Lanka, considerando que los procedimientos que habían llevado a la declaración con respecto a su artículo estaban viciados por diversas irregularidades. Sin embargo, dicho Tribunal respondió que la cuestión no era de su competencia. Asimismo, se declaró incompetente la Congregación para la evangelización de los pueblos, la cual transmitió a la Congregación para la doctrina de la fe una apelación hecha por el p. Balasuriya con fecha del pasado 17 de julio.

Además, el autor pedía a la Congregación para la doctrina de la fe que se le concediera reflexionar aún sobre la emisión de la profesión de fe sin cláusula, prometiendo que antes del fin de septiembre daría una respuesta, la cual, sin embargo, no ha llegado.

Teniendo en cuenta la clara decisión del p. Balasuriya de no expresar públicamente e inequívocamente su adhesión a la fe de la Iglesia, el 22 de julio de 1996 la Congregación, durante un encuentro con el superior general y el procurador general de los Oblatos de María Inmaculada, comunicó que no se podía esperar más y que, por consiguiente, publicaría una Notificación al respecto.

El 7 de diciembre de 1996 se ofreció al p. Balasuriya una nueva oportunidad de demostrar su adhesión incondicional a la fe de la Iglesia, cuando fue convocado, junto con el padre provincial de su congregación, por el representante pontificio en Sri Lanka, el cual le dio lectura de un proyecto de Notificación , que se publicaría si él no firmaba dicha profesión de fe. No obstante, el religioso se negó y apeló al Santo Padre, pidiendo que se enviara directamente a Su Santidad una carta, en la que sigue afirmando que todo lo que escribió en el libro Mary and Human Liberation se mantiene dentro de los límites de la Ortodoxia.

Con fecha el 27 de diciembre de 1996, el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, envió al p. Balasuriya, en nombre del Santo Padre, una carta, en la que le aseguraba que Su Santidad ha seguido personalmente las diversas fases del procedimiento adoptado por la Congregación para la doctrina de la fe en el examen de su artículo, y ha aprobado expresamente la Notificación que dicha Congregación ha emanado.

Frente al fracaso de este nuevo intento de lograr que el p. Balasuriya hiciera una declaración de adhesión a la fe de la Iglesia, la Congregación se vio obligada, por el bien de los fieles, a publicar esta Notificación , en la que se recoge en sus partes esenciales, el contenido doctrinal de las anteriores observaciones.



Valoración de la obra «Mary and Human Liberation»

El objetivo del escrito del p. Balasuriya, para usar sus misma palabras, es avanzar hacia “la crítica y evaluación de proposiciones y presupuestos teológicos”(p. IV) de la enseñanza mariológica de la Iglesia. En el desarrollo de su propósito, de hecho, llega a formular principios y explicaciones teológicas que contienen una serie de graves errores que, en diverso grado, difieren de la verdad del dogma y, por tanto, son incompatibles con la fe.

El autor no reconoce el carácter sobrenatural, único e irrepetible de la revelación de Jesucristo, equiparando sus presupuestos a los de otras formas religiosas (cf. Pp.31-63). En particular considera que algunos “presupuestos” vinculadas a mitos, fueron asumidos acríticamente como datos históricos revelados e, interpretadas ideológicamente por la autoridad eclesial, se convirtieron en enseñanza del Magisterio (cf. pp. 41-49).

El p. Balasuriya supone, además, una discontinuidad en la economía de la revelación. En efecto, distingue “entre la fe en lo que Jesús enseña y lo que la Iglesia desarrolló como interpretación de esas enseñanzas (p. 37) [2] . De ahí se sigue que el contenido afirmado por diversos dogmas se trata de una simple interpretación teológica ofrecida «por la Iglesia» y fruto de sus opciones culturales y políticas (cf. pp. 42-45, 76-77). Eso implica, de hecho, la negación de la naturaleza del dogma católico y, como consecuencia, la relativización de las verdades reveladas contenidas en él .

En primer lugar, el autor relativiza el dogma cristológico: Jesús es presentado simplemente como un «maestro supremo» (p. 37), «alguien que mostró un camino de liberación del pecado y la unión con Dios” (p. 37), «uno de los más grandes líderes de la humanidad» (p. 149), en conclusión, una persona que nos comunica su «experiencia espiritual primordial» (p. 37), pero a la que no se le reconoce nunca explícitamente su filiación divina (cf. pp. 47. 104-105. 153) y al que sólo se reconoce de manera dudosa su función salvífica (cf. p. 81).

De esa misma visión derivan los errores relativos a la eclesiología. Al no reconocer que «Jesucristo quería una Iglesia –la Iglesia Católica– para ser mediadora de esa salvación» (p. 81), el p. Balasuriya reduce la salvación a una “relación directa entre Dios y la persona humana” (p. 81) y, en consecuencia, niega también la necesidad del bautismo (cf. p. 68).

Un punto fundamental del pensamiento del p. Balasuriya es la negación del dogma del pecado original , que considera simplemente una producción del pensamiento teológico occidental (cf. pp. 66–78). Eso contradice la naturaleza de este dogma y su intrínseco vínculo con la verdad revelada [3] ; el autor en realidad, no cree [4] que el significado de la fórmulas dogmáticas permanece siempre verdadero e inmutable, aunque pueda ser más esclarecido y mejor comprendido [5] .

Basándose en las afirmaciones anteriores, el autor llega a negar en particular los dogmas marianos . No reconoce la maternidad divina de María, su inmaculada concepción y virginidad, al igual que la asunción corporal al cielo [6] , como verdades pertenecientes a la palabra de Dios (cf. pp. 47. 106. 139. 152. 191). Al querer dar una visión de María que esté libre de todas las “elaboraciones teológicas que se derivan de una particular interpretación de una u otra frase de la Escritura” (p. 150), de hecho, priva de todo carácter revelado la doctrina dogmática sobre la persona de María santísima, negando la autoridad de la tradición como mediación de la verdad revelada [7]

Por último, es preciso anotar que el p. Balasuriya, al negar y relativizar algunas afirmaciones del Magisterio extraordinario y ordinario universal, manifiesta que no reconoce la existencia de una infalibilidad del Romano Pontífice y del Colegio Episcopal cum et sub Petro . Además, reduciendo el primado del Sucesor de Pedro a una cuestión de poder (cf. pp. 42. 84. 170), invalida el carácter peculiar de dicho ministerio [8] .

Al hacer pública la presente Notificación, la Congregación se siente también obligada a declarar que el p. Tissa Balasuriya se ha desviado de la integridad de la verdad de la fe católica y, por tanto, no puede ser considerado teólogo católico, y además ha incurrido en excomunión latae sententiae (canon 1364 § 1).

EL Sumo Pontífice Juan Pablo II, durante la audiencia concedida al infrascripto prefecto, aprobó esta Notificación, decidida en la reunión ordinaria de esta Congregación, y ordenó su publicación.

Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la fe, 2 de enero de 1997, memoria de los santos doctores Basilio y Gregorio Nacianceno.

Card. Joseph Ratzinger
Prefecto

Mons. Tarcisio Bertone
Arzobispo emérito de Vercelli
Secretario



Notas
[1] El escrito fue publicado en la revista Logos 29, 1-2 marzo/julio de 1990 (Colombo, Sri Lanka).
[2] El mismo concepto se recoge en la Respuesta del 14 de marzo de 1995, pp. 8-9.
[3] Cf. Concilium Tridentinum, Decretum de peccato originali , DS 1511–1512; Paulus VI, Solemnis professio fidei : AAS 60 (1968), 434–445.
[4] Cf. Respuesta , p. 11: «Are not the definitions of dogma made by Councils also particular expressions concerning an ineffable, inexpressible, ultimate divine, and that according to the needs of those who do so, their particular philosophical terms and according to the culture of a give time? To absolutize them could result in a narrowness which the Vatican Council II wanted to avoid».
[5] Cf, S. Congregatio pro doctrina fidei, Mysterium Ecclesiae , n. 5: AAS 65 (1973), 403–404.
[6] Cf. Councilium Vaticanum II, const. dogm. Lumen Gentium, 14; Symbolum apostolicum , DS 10; Symbolum Toletanum , DS 189; Concilium Constantinopolitanum II, DS 422; Concilium Lateranense IV, DS 801; Concilium Ephesinum, DS 252; Pius IX, Inefabilis Deus , DS 2803; Pius XII, Munificentissimus Deus, DS 3903.
[7] Cf. Concilium Vaticanum II, const. dogm. Dei Verbum , 8–9.
[8] Cf. Concilium Vaticanum I, const dogm. Pastor aeternus , DS 3074; Concilium Vaticanum II, const. dogm. Lumen gentium , 18. 22. 25.

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