Los milagros eucarísticos

(recopilación de G.G.)


La presencia real de Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía no se conoce por los sentidos, sino por la fe, enseña el Catecismo de la Iglesia (pto. 1381) siguiendo a santo Tomás de Aquino. 
Sin embargo, a lo largo de los siglos y en numerosos lugares de distintas partes del mundo,  se han conocido extraños acontecimientos que invitan a seguir creciendo en el amor al Sacramento que se eleva por encima de todos los sacramentos, por eso se lo llama Santísimo Sacramento del Altar. 
La gran cantidad de milagros eucarísticos muestran la constancia de la gracia que Nuestro  Señor desea hacernos para afirmar nuestra fe. Dentro de ellos, vamos a mencionar algunos y nos vamos a detener en otros.


Milagros Eucarísticos Históricos

En estos no interviene la ciencia pero se documentan en la historia; por ejemplo, el milagro de Tolosa en 1225, donde San Antonio de Padua consagró una hostia que fue adorada por una mula y así se convirtió el pueblo entero.


 Otro ejemplo es el de Santa Clara de Asís, quien desesperada usó la custodia para defender a su convento de los invasores musulmanes. De esta custodia salieron rayos de luz cegadores que vencieron a los atacantes.



Milagros Eucarísticos Apologéticos

En este grupo se ubican los Milagros Eucarísticos que permanecen hasta hoy, que pueden verse y que han sido estudiados por la ciencia. Son hostias consagradas sin corromperse. La más antigua está en Zamora, consagrada en 1159 y sigue tan blanca hoy como en aquel día. 
En Siena, Italia, fueron profanadas algunas hostias el 15 de Agosto de 1730 al ser robado un copón. 
Estas hostias fueron iluminadas y encontradas por sacerdotes tres días después y hoy en día siguen intactas como cuando fueron robadas.


Milagros acaecidos a sacerdotes que dudaban de la presencia real de Jesús en la Eucaristía


Milagro de Lanciano
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Lanciano es una pequeña ciudad medieval que se encuentra próxima a la costa del Mar Adriático, en Italia.
Aquí  se conserva desde hace más de doce siglos el primero y más grande de los milagros eucarísticos.
 Según registros antiguos,  alrededor del año 700, un monje de San Basilio fue asignado para celebrar la misa en el monasterio de San Longinos.   Al celebrar el Rito en Latín y usando pan sin levadura, el monje tenía dudas acerca de la Presencia Real de Jesucristo en la Santa Eucaristía. Al proclamar las Palabras de Consagración, con dudas en su alma, se afirma que vio transformarse  el pan en carne viva y el vino transformarse en sangre,  la cual coaguló en cinco glóbulos irregulares y de diferente tamaño y forma,  que tienen la particularidad de pesar 15,18 gramos  cuando son pesadas tanto las 5 juntas, como cualquier combinación de las mismas por separado (siendo que cada una tiene su propia forma y tamaño desigual). Por ejemplo: Se puede poner 1 fragmento en una balanza y los 4 restantes en otra; ambas balanzas marcarán lo mismo cualesquiera sean los fragmentos elegidos.
Las personas que fueron testigos del milagro difundieron rápidamente la noticia por toda el área, y el arzobispo ordenó una investigación. Las autoridades de la iglesia certificaron el milagro.
Inmediatamente la Hostia y las cinco partículas fueron colocadas en un relicario de marfil.

·         Verificación del milagro
Desde 1574, se han conducido  investigaciones de varios niveles sobre los elementos:el 17 de febrero de 1574 por Mons. Antonio Gaspar Rodríguez; 1636 por Padre Serafino de Scanno; 23 de octubre de 1777 por Obispo Gervasone; 26 de octubre de 1886 por Obispo Petrarca y en nuestro siglo, en 1971 y 1981.


Examinación de Linoli



La examinación fue realizada en 1971 por Odoardo Linoli,  un profesor de anatomía e histología patológica al igual que microscopia química y clínica, y Director del Laboratorio de Anatomía Patológica en el Hospital de Arezzo. Fue  asistido por Ruggero Bertelli, un profesor retirado de anatomía  humana en la Universidad de Siena.
Linoli publicó sus hallazgos en marzo de 1973. Su estudio confirmó que era tejido cardíaco humano, y la sangre era tipo AB. En la sangre se hallaron proteínas en las mismas proporciones normales (según el porcentaje) que se encuentran en el Suero sanguíneo de la sangre humana. Linoli no halló trazas de preservantes.

Consideraciones finales
Los resultados de la investigación efectuada sobre fragmentos de la Antigua Sangre y de la antigua Carne que se conoce tradicionalmente con el nombre de Milagro Eucarístico de Lanciano (siglo VIII), se resumen en los siguientes puntos: 
- La Sangre es efectivamente tal;
- La Carne pertenece al miocardio;- La Carne y la Sangre pertenecen a la especie humana;
- El grupo sanguíneo identificado tanto en la Sangre como en la Carne es de tipo AB,
- El examen electroforético de las proteínas de la Sangre se acerca al examen en el suero fresco.

Situación actual

 Los monjes Basilios guardaron custodia de los elementos hasta su partida en 1175. Fueron reemplazados por los monjes Benedictinos en 1176.En 1252 los franciscanos se hacen cargo de la custodia y en 1258 construyen una nueva iglesia, la actual. 


 Los elementos fueron ubicados en diferentes lugares dentro de la Iglesia de San Francisco en Lanciano.  Se conservaron en la Capilla Valsecca desde 1636 hasta 1902 cuando fueron reubicados a un nuevo altar.
A través de los años el Milagro Eucarístico fue colocado en diferentes lugares en la Iglesia de San Francisco.
 Estos elementos pueden ser vistos hoy en día. 


La carne, del mismo tamaño que la carne del milagro, es fibrosa y de color café oscuro y se torna rosada al ser iluminada por atrás. La sangre consiste de cinco glóbulos coagulados y tiene un color terroso que se asemeja al color amarillo del ocre.




 Desde 1713 la carne del milagro ha sido almacenada en un Ostentorio de Plata  y la sangre en un fino cáliz de cristal de roca. 



Milagro de Bolsena

Bolsena es una pequeña localidad de Italia, con unos 4.000 habitantes.
Las modernas investigaciones científicas confirman los más antiguos testimonios acerca del milagro sucedido en aquella localidad, en el verano de 1264. Un sacerdote de Bohemia, Pedro de Praga, se dirigió a Italia con el fin de obtener una audiencia con el Papa Urbano IV, quien durante el verano se había trasladado a  Orvieto junto con sus cardenales y numerosos teólogos, entre ellos, Santo   de Santo Tomás de Aquino. Pedro de Praga, luego de haber sido recibido por el Papa, emprendió el camino de regreso hacia Bohemia, pero en el camino se detuvo en Bolsena, donde celebró la misa en la cripta de Santa Cristina.



En el momento de la consagración, mientras el sacerdote pronunciaba las palabras que permiten la transubstanciación sucedió el milagro: la sagrada Hostia sangró manchando el corporal.  Fue descrito así en una placa de mármol: "De pronto aquella Hostia apareció  visiblemente  como verdadera carne de la cual se derramaba roja sangre  excepto aquella fracción que tenía entre sus dedos, lo cual, no se crea sucediese sin misterio alguno, puesto que era para que fuese claro a todos que aquella era verdaderamente la Hostia que estaba en las mismas manos del sacerdote celebrante cuando fue elevada sobre el cáliz”.

El sacerdote se apresuró a envolver la hostia en el corporal y llevarlo de prisa a la sacristía, sin poder evitar que las baldosas de mármol se mancharan de sangre. Una de ellas se conserva hasta hoy.



La noticia llegó rápidamente a Orvieto, lugar donde se encontraba el Papa y este mandó  que se le trajera el Corporal.
La venerada reliquia fue llevada en procesión y se dice que el Pontífice al ver el milagro, se arrodilló frente al corporal y luego se lo mostró a la población.


Posteriormente el Santo Padre publicó la Bula “Transiturus”, en la que ordenó que se celebrara la solemnidad del “Corpus Christi” en toda la Iglesia el jueves, después del domingo de la Santísima Trinidad.

Asimismo, el Papa Urbano IV  encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación de un oficio litúrgico para la fiesta y la composición de himnos que se entonan hasta el día de hoy. (Tantum Ergo, Lauda Sion).

La santa reliquia se conserva en la Catedral de Orvieto y se puede apreciar en una capilla edificada en honor a este Milagro Eucarístico. 


El Corporal sale cada año en la festividad de “Corpus  Christi” y preside las celebraciones eucarísticas en la Catedral. 


San Juan Pablo II, durante su visita a la Catedral de Orvieto, en 1990, señaló que: ”Jesús se ha convertido en nuestro alimento espiritual para proclamar la soberana dignidad del hombre, para reivindicar sus derechos y sus justas exigencias, para transmitirle el secreto de la victoria definitiva sobre el mal y la comunión eterna con Dios”.


Milagro eucarístico de Buenos Aires



El milagro que vamos a comentar ahora ocurrió en la parroquia de Santa María, en el barrio de Almagro, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 
Después de la Misa del viernes 1 de mayo de 1992, al hacer la reserva  del Santísimo Sacramento, el ministro de la Eucaristía  encontró dos trozos de Hostia sobre el corporal del Sagrario.
Consultado el sacerdote,  indicó que se colocaran  en un  recipiente con agua en el Sagrario (una de las formas habituales para esperar que se disuelvan y luego poder  purificar). En los días siguientes, algunos sacerdotes miraban  para ver si ya se habían disuelto, sin observar cambios. Siete  días más tarde, el viernes 8 de mayo, encontraron que las formas tenían un color rojizo, con  apariencia de sangre.  El domingo  siguiente, 10 de mayo, durante las dos  Misas vespertinas, se observaron unas  gotitas de sangre en las patenas con las  que los sacerdotes distribuían la  Comunión.

El domingo 24, durante la Misa con  niños, cuando el ministro de la  Eucaristía retiraba el copón del Sagrario,  al destaparlo, vio una gota de sangre  que corría por la pared interna del  mismo.

 Y en agosto de 1996, luego de la celebración por la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, otra hostia fue encontrada detrás del altar y, como se había hecho anteriormente, se la colocó en el agua para que se disolviera. El 26, se  descubrió que la hostia había asumido una forma similar a un trozo de carne.
Cada instancia fue debidamente documentada y comunicada al arzobispado de Buenos Aires, y desde él, a la Santa Sede, guardándose las evidencias. 

El Párroco Alejandro Pezet y el Arzobispo de Bs As, Mons. Jorge Bergoglio,s.j.

Análisis clínicos
 Por algún tiempo   la Hostia se mantuvo en el tabernáculo, y todo el asunto en un secreto estricto. Dado que la hostia no sufrió descomposición visible, entonces el cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, decidió hacerla analizar científicamente.


 Una muestra del tejido fue enviada a un laboratorio en Buenos Aires.  El laboratorio reportó el hallazgo de células humanas rojas y blancas, de sangre y de tejido de un corazón humano.
 Informó además  que la muestra de tejido parecía estar aún con vida, ya que las células se movían o latían como lo harían en un corazón humano vivo.
Ricardo Castañón Gómez, científico investigador de fenómenos místicos, fue convocado en 1999 por el arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio a realizar una investigación sobre esa evidencia.



 El 5 de octubre de 1999, en presencia de representantes del Cardenal Bergoglio, el Dr. Castañón tomó una muestra del fragmento ensangrentado y lo envió a Nueva York para su análisis. Puesto que él no deseaba perjudicar el estudio, a propósito no informó al equipo de científicos de su procedencia.
El laboratorio consultado informó  que la muestra recibida era de tejido muscular de corazón humano vivo.

Otro consultado es Robert Lawrence, médico forense experto en tejidos, quien asegura en una observación con microscopio grabada, que observa presencia de glóbulos blancos en el tejido estudiado, células que si son colocadas en agua, se disuelven a los pocos minutos. Sin embargo, las células estaban vivas al momento de ser tomada la muestra.

Cinco años más tarde, en 2004, el Dr. Gómez se contactó con el Dr. Frederick Zugibe, cardiólogo reconocido y patólogo forense con  experiencia analizando la Sábana Santa   y le pidió evaluar una muestra de prueba, una vez más sin decirle nada acerca de su origen.
 Zugibe declaró que,  “el material analizado es un fragmento del músculo del corazón que se encuentra en la pared del ventrículo izquierdo, cerca de las válvulas. Está en una condición inflamatoria y contiene un gran número de células blancas de la sangre.”

 “Mi argumento – dice el Dr. Zugibe - es que el corazón estaba vivo, ya que las células blancas de la sangre mueren fuera de un organismo vivo.  Por lo tanto, su presencia indica que el corazón estaba vivo cuando se tomó la muestra.”
Sólo entonces se le informó al Dr. Zugibe que la muestra analizada provino de una hostia consagrada (pan blanco, sin levadura) que se había vuelto misteriosamente  carne humana con sangre.
Sorprendido por esta información, el Dr. Zugibe respondió: “cómo y por qué una hostia consagrada puede cambiar su carácter y convertirse en carne viva y sangre humana seguirá siendo un misterio inexplicable para la ciencia, un misterio totalmente fuera de mi competencia“.


La actividad de la parroquia



Luego de un profundo discernimiento, y acompañada por su Arzobispo, la comunidad parroquial ha decidido hacer público los sucesos a través de encuentros de Narración de los Hechos y de Adoración Eucarística.Se han instalado en el templo dos placas conmemorativas del suceso. En el texto de la placa principal se lee:
 “La Comunidad de Santa María dedica esta Capilla a la Adoración Permanente. En ella se conservan el Signo Eucarístico y todos los vasos sagrados, a partir de los hechos acontecidos en los años 1992, 1994 y 1996.Esperamos que el Signo sea para otros lo que ha sido para nosotros, un camino de descubrimiento de la Adoración Eucarística”


 La segunda placa brinda información práctica para conocer los hechos mencionados: “Los encuentros de Narración del Signo Eucarístico se realizan todos los terceros viernes de cada mes de 20 a 22 hs.  y todos los cuartos sábados de cada mes de 11 a 13 hs. No hace falta en estos encuentros anotarse previamente. Los miembros de la comunidad parroquial contamos los hechos, conversamos sobre ellos y rezamos juntos. Este es el modo con el que la comunidad parroquial junto con su Obispo, ha decidido compartir estos hechos con sus hermanos, considerándolo el más adecuado y privilegiándolo por sobre cualquier otro medio de comunicación.”